(Había yo prometido que no me iba a meter en política nunca, jamás, en un blog. Pero la verdad es que ya me cansé de sentir tanta indignación y sólo echársela encima a mi marido. Ahí les voy)
"El gobierno no puede vivir en la ficción" Gran frase. Sobre todo viniendo de personajes que ganan más de 100 mil pesos al mes, sin contar las prestaciones y beneficios adicionales (choferes, seguridad, gastos reembolsables).
Señores: el gobierno YA VIVE en la ficción. Cualquiera que gane un sueldo de ese tamaño y crea que un salario mínimo da para vivir, YA ESTÁ en un país que para el resto de nosotros (los que nos tronamos los dedos para sacar las cuentas del mes, los que no tienen para salir adelante, por más que trabajen como locos, seis dias por semana, diez horas al día) no existe. Y nosotros tampoco existimos para ellos.
¿No se da cuenta Carstens que lo que dice es una muestra de su gran, gordo y abundante cinismo? ¿Deveras cree él que es necesario que los secretarios de estado (como él) ganen lo que ganan? No es necesario eliminar puestos de trabajo de la base (su amenaza): Lo que es realmente necesario es que los cínicos, zánganos que viven de nuestro presupuesto, ganando más de 100 mil en un mes, hagan un acto de contricción y sean menos descarados.
¿Por qué no han recortado sus sueldos, las dietas de los diputados y senadores, sus gastos personales reembolsables? Porque han sido, son y seguirán siendo unos cínicos. Ya basta.
Mostrando las entradas con la etiqueta en el país del nunca jamás. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta en el país del nunca jamás. Mostrar todas las entradas
15.9.09
21.6.09
Razones para marchar.
Una persona me comentó: "¿Vas a la marcha porque eres gay? ¿Entonces, por qué marchas?"
Marcho porque creo que el respeto a lo distinto es esencial para que esta sociedad funcione. Marcho porque me parece terrible discriminar o juzgar a la gente por sus conductas privadas. Marcho porque tengo familiares y amigos y alumnos y compañeros muy queridos que representan, por sí solos, buenas razones para ser acompañados.
No marcho por moda, ni sólo por pertenecer a una asociación civil cuya misión dice "reconocer, apreciar y valorar las diferencias humanas". No marcho porque sea gay ni porque me encante disfrazarme y ver gente disfrazada (aunque también, algo hay de eso, ja). Marcho porque estoy orgullosa de ser distinta, una persona única (al igual que todo el mundo). Marcho para demostrar que el asunto no es tolerar, sino respetar y convivir (la tolerancia tiene algo de distancia, algo de "asquito" que me suena fatal: tolero que existas, siempre que estés lejos y no te me acerques y no te vea y no te huela). Marcho porque estoy a favor de una sociedad formada de todos, quienes sean y como sean. Marcho hombro a hombro con mis amigos, mis parientes, con aquellos que no vienen pero que también apoyan esta idea. Marcho para demostrar que la discriminación apesta rancio.
Marcho, en definitiva, para celebrar que se han abierto espacios; para protestar porque aún no son suficientes; para demostrar que todos estamos en el mismo barco; para abrazar real y metafóricamente a aquellos que quiero y que han peleado miles de batallas diarias en todos los frentes por su derecho a ser distintos. Marcho para que lo ganado no se pierda.
Hoy caminamos por Reforma, R y L y A y V y E y N y EA y P y P y yo y otro montón de gente más. Lo que nos unía (nos une) es todo lo de arriba. Gays o no, con amigos o sin ellos, con familiares o sin ellos: marcho por tu derecho y el mío a ser lo que somos. Me parece suficiente razón para caminar...
Marcho porque creo que el respeto a lo distinto es esencial para que esta sociedad funcione. Marcho porque me parece terrible discriminar o juzgar a la gente por sus conductas privadas. Marcho porque tengo familiares y amigos y alumnos y compañeros muy queridos que representan, por sí solos, buenas razones para ser acompañados.
No marcho por moda, ni sólo por pertenecer a una asociación civil cuya misión dice "reconocer, apreciar y valorar las diferencias humanas". No marcho porque sea gay ni porque me encante disfrazarme y ver gente disfrazada (aunque también, algo hay de eso, ja). Marcho porque estoy orgullosa de ser distinta, una persona única (al igual que todo el mundo). Marcho para demostrar que el asunto no es tolerar, sino respetar y convivir (la tolerancia tiene algo de distancia, algo de "asquito" que me suena fatal: tolero que existas, siempre que estés lejos y no te me acerques y no te vea y no te huela). Marcho porque estoy a favor de una sociedad formada de todos, quienes sean y como sean. Marcho hombro a hombro con mis amigos, mis parientes, con aquellos que no vienen pero que también apoyan esta idea. Marcho para demostrar que la discriminación apesta rancio.
Marcho, en definitiva, para celebrar que se han abierto espacios; para protestar porque aún no son suficientes; para demostrar que todos estamos en el mismo barco; para abrazar real y metafóricamente a aquellos que quiero y que han peleado miles de batallas diarias en todos los frentes por su derecho a ser distintos. Marcho para que lo ganado no se pierda.
Hoy caminamos por Reforma, R y L y A y V y E y N y EA y P y P y yo y otro montón de gente más. Lo que nos unía (nos une) es todo lo de arriba. Gays o no, con amigos o sin ellos, con familiares o sin ellos: marcho por tu derecho y el mío a ser lo que somos. Me parece suficiente razón para caminar...
Categorías:
aventuras,
cuestión de principios,
en el país del nunca jamás,
identidad
Suscribirse a:
Entradas (Atom)