Las citas se cumplen. Hace 15 años yo tenía 15, y todavía no empezaba a escuchar a los Smashing. Recuerdo claramente haber sido muy fan de la estación rocker del IMER, que ocupaba la sintonía que ahora aloja Reactor. No era yo escucha de Radioactivo, aunque mis amigos sí.
Recuerdo con claridad, de entre mi adolescencia, aquella canción que afirmaba: "soy un bicharajo, soy un raro, ¿qué chingados hago aquí? No pertenezco a este lugar". Se me hacía una cosa muy gloriosa, la clase de cosas que La Negra y Yogui aportaban a mi formación. Después yo los ayudaría a completar su colección de spots de Radiactivo con los que tenía mi hermano, y le añadiríamos el inmortal de Martín Hernández: "WFM te va a mandar a donde nunca nadie te había enviado antes".
Esa época le metió mucha música que me aprendí, pero que al mismo tiempo no supe quien cantaba. Como que mi mundo en ese entonces transcurría entre el rock en español, el movimiento de rock mexicano (recordemos que en esos entonces yo vivía en el norte de la ciudad, en la misma colonia en la que habitaban dos de los miembros de Café Tacvba, el cantante de la Castañeda y no sé si alguien más así de ilustre) y la música de Joaquín Sabina. Después tuve mi época rara de estudiar Administración y cantar trova y Mecano y otras cosas viejas, y despegarme del rock en inglés (La Negra ya estaba estudiando turismo y viajando mucho, Yogui era más amigo de ella y de Almendra que mío).
No fue sino hasta que estudié comunicación y descubrí ese piso 7 1/2 que era la oficina de Expresión, que de pronto me encontré con la gente que me ayudaría a definirme por fin como aquella que era y no sabía, como aquella que siempre quise ser: Monyque, La Paos, mis Hobbits, Marco... todos aquellos que le pusieron sentido a ser quien eres y no quien esperan que seas. Y en ese proceso empecé a reconocer lo que había escuchado hacía tiempo, y aprendí a escuchar otras cosas.
Una frase recurrente entre los haitantes de esa isla de las ideas era "¿Te imaginas que vinieran a México?". Yo reaprendí a escucharlos, y me di cuenta de que había años luz de distancia entre ése "eres tan jodidamente especial" y "te lo haces a ti mismo, lo haces, y eso es lo que más lastima". Esa distancia (y el video que hizo Mó con su equipo, con Chore viviendo en una alcantarilla) es parte de mi proceso de maduración tardía. Nunca, jamás, pude llegar al nivel de fanatismo de mis amigas: me llevaban entre 5 y 7 años de ventaja, en realidad casi 10. Se habían criado con esas cosas haciéndoles sentido en la cabeza. Pero vivía pensando: "¿Te imaginas que vinieran a México?".
Pasarían al menos otros 5 años. Salimos de la universidad. Nos escribíamos en fotologs. De vez en cuando, perlas absolutas de Mó luciendo su comprensión profunda de las letras y su relación con la vida real. Me fui haciendo de más y más canciones. "Arreste a ese hombre... he dado todo lo que puedo, pero no es suficiente; seguimos estando en la nómina"; "La ambición te hace ver bastante fea; pateando y chillando, cerdita de Gucci". Es educación sentimental, dirían.
Nunca fui tan fanática. No soy suficientemente meritoria como para hacer fila durante dos días por un boleto. Pero sabía que lo tendría. Albanner y yo hicimos un trato: ir el lunes, perdernos la primera media hora, acercarnos a los cerdos revendedores ya desesperados y sacarles esos inmerecidos boletos en lo que realmente costaron. No hizo falta: hace un par de semanas, otra de mis amigas nos dijo: me sobran dos boletos.
No iré, como soñaba, con mis amigas de esa época definitiva. Pero sé que en ese mismo auditorio estarán ellas, estaré yo, estarán también mis amigos actuales. Lo siento por quien me dijo "eso es una borreguez". No ser fanática no indica que no hayan marcado mi vida, al igual que la de muchas personas con las que comparto mucho más que una generación.
La cita se cumple. Despertaremos mañana del sueño y descubriremos que ya no hace falta preguntar. Vinieron a México. Están aquí. Estaré, estaremos, ellas ya están y volverán a estar ahí. Aunque no lo estuvieran, nos reunimos en torno a nuestros recuerdos y yo las tengo en mí. Bienvenidos, 23 (sólo por un día) y mi estatus de "nerd queen" (sólo por un día, también). El martes regreso a la anormalidad.
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16.3.09
22.10.08
De unas cosas y de otras.
¿En qué andábamos?
Pues sepa. Estoy segura de que después del "sanforizado" empecé un post que no estaba tan mal, pero no lo guardé y por lo tanto se perdió en lo más oscuro y recóndito de mi cabeza. Ahorita traigo un montón de cosas que platicar, pero habrá que organizarlas:
de concierto...
Pseee... yo también fui a ver a Calamaro. Desde la adolescencia y "Los Rodríguez" que estaba esperando verlo en vivo, y la verdad es que no me decepcionó. No importa si no escuché "Media Verónica" en concierto, esa energía que recorrió el Auditorio de arriba a abajo es una cosa glorioooooosa. Ver a Calamaro tambaleándose y tirar el micro y escucharlo cantar tango y volver a bailar "Sin documentos" como cuando tenía 15 (media vida...) no lo cambio por nada.
Además, tuvimos pretexto para tomar un multipospuesto café con la señorita IZ, a quien le debo un par de bibliografías (Bartleby, el escribiente de Melville, y Bartleby y compañía de Vila-Matas). La experiencia fue muy buen y habrá que repetirla en alguna ocasión, aunque sea sin Calamaro de por medio, ja.
de libros y lecturas...
El círculo de lectura va chido. Soy fan del alemán que es fan del futbol y de Villoro, y en general mi papel en el círculo consiste en hacer los comentarios que le dan risa a todo mundo. ¿Qé culpa tengo yo de ser cagada? Ahora ya hasta propuse algunos textos para la última sesión, a ver qué pasa.
En el entorno bibliográfico doméstico... he descubierto que mis libros se reproducen como conejos. En serio... Ahora que estoy intentando acomodarlos por temas (ya ni siquiera por autores, sólo por temas) lo único que he logrado son múltiples cerros de libros y 4 libreros llenos... todavía no hasta el tope, pero en vías. Ya tengo miedo de hacer inventario, aunque conseguí un programa con esas intenciones (como diría el Z-nat, "¡Qué ñoña!") y planeo hacerlo en algún momento...
de la maestría...
La mera verdad, ya nada más estoy esperando a que el tiempo haga su chamba. Entregué mi capítulo 1 de la tesis el fin de semana pasado y estoy verdaderamente orgullosa de haberlo (casi) terminado. Claro que después de terminarlo me encontré con otras bibliografías que me interesa agregar y demás, pero para iniciar es un buen esfuerzo.
En las otras materias... digamos que tengo una bien emocionante —en la que estoy haciendo estudios sobre expresión corporal y vamos a construir títeres y demás— y otras dos que ni fu ni fa. Es más, en la materia de las 7 de la mañana, el excelso profesor ha decidido "ponernos en contacto con la web 2.0" y para esos menesteres haremos algo inusitado, nunca antes visto: crearemos un blog! No'mbre, si esto de estudiar una maestría me está cambiando la vida. Ja. Como bien dice mi compañero de banca "somos unos ñoños desmotivados".
de lo demás...
Ayer, rumbo al metrobús que tomo para ir al círculo de lectura, me caí. Ah, que tonta me sentí... total, que me hice un agujero grande en la rodilla derecha, y me fastidié ligeramente la muñeca izquierda. Eso es lo que pasa cuando caminas sin voltear a ver el piso y por lo tanto no ves un leve desnivel en el pavimento... ¡Aterricé como costal! Aunque en realidad la escena debe de haber sido muy cómica, y si pienso en cómo reboté y los lentes salieron volando... jijiji... ¡auch!
y proyectos tontos.
Resulta... que en Donceles 66 convocaron a un maratón de lectura de poesía. Único requisito: sentir que lo que escribes es poesía. Pues... que me inscribo. Todavía no sé a qué hora me toque (eso se resuelve hasta que sorteen el orden, cosa que ocurrirá el 6 de noviembre), pero ya sé que en algún momento entre el 12 y el 13 de noviembre tendré 10 minutos para leer... ¿qué? ¡Eso sí que no lo sé! Textos míos, a fuerza... pero no sé cuáles... Ya me entró el ataque de autocrítica, del tipo "si escribes puras mamadas, ¿qué otra cosa vas a leer?" y me empecé a morir de nervios en cuanto le di "send" al correo, pero ahora me friego, ¡malditos ataques de exhibicionismo! En fin, que ya veré.
Pues sepa. Estoy segura de que después del "sanforizado" empecé un post que no estaba tan mal, pero no lo guardé y por lo tanto se perdió en lo más oscuro y recóndito de mi cabeza. Ahorita traigo un montón de cosas que platicar, pero habrá que organizarlas:
de concierto...
Pseee... yo también fui a ver a Calamaro. Desde la adolescencia y "Los Rodríguez" que estaba esperando verlo en vivo, y la verdad es que no me decepcionó. No importa si no escuché "Media Verónica" en concierto, esa energía que recorrió el Auditorio de arriba a abajo es una cosa glorioooooosa. Ver a Calamaro tambaleándose y tirar el micro y escucharlo cantar tango y volver a bailar "Sin documentos" como cuando tenía 15 (media vida...) no lo cambio por nada.
Además, tuvimos pretexto para tomar un multipospuesto café con la señorita IZ, a quien le debo un par de bibliografías (Bartleby, el escribiente de Melville, y Bartleby y compañía de Vila-Matas). La experiencia fue muy buen y habrá que repetirla en alguna ocasión, aunque sea sin Calamaro de por medio, ja.
de libros y lecturas...
El círculo de lectura va chido. Soy fan del alemán que es fan del futbol y de Villoro, y en general mi papel en el círculo consiste en hacer los comentarios que le dan risa a todo mundo. ¿Qé culpa tengo yo de ser cagada? Ahora ya hasta propuse algunos textos para la última sesión, a ver qué pasa.
En el entorno bibliográfico doméstico... he descubierto que mis libros se reproducen como conejos. En serio... Ahora que estoy intentando acomodarlos por temas (ya ni siquiera por autores, sólo por temas) lo único que he logrado son múltiples cerros de libros y 4 libreros llenos... todavía no hasta el tope, pero en vías. Ya tengo miedo de hacer inventario, aunque conseguí un programa con esas intenciones (como diría el Z-nat, "¡Qué ñoña!") y planeo hacerlo en algún momento...
de la maestría...
La mera verdad, ya nada más estoy esperando a que el tiempo haga su chamba. Entregué mi capítulo 1 de la tesis el fin de semana pasado y estoy verdaderamente orgullosa de haberlo (casi) terminado. Claro que después de terminarlo me encontré con otras bibliografías que me interesa agregar y demás, pero para iniciar es un buen esfuerzo.
En las otras materias... digamos que tengo una bien emocionante —en la que estoy haciendo estudios sobre expresión corporal y vamos a construir títeres y demás— y otras dos que ni fu ni fa. Es más, en la materia de las 7 de la mañana, el excelso profesor ha decidido "ponernos en contacto con la web 2.0" y para esos menesteres haremos algo inusitado, nunca antes visto: crearemos un blog! No'mbre, si esto de estudiar una maestría me está cambiando la vida. Ja. Como bien dice mi compañero de banca "somos unos ñoños desmotivados".
de lo demás...
Ayer, rumbo al metrobús que tomo para ir al círculo de lectura, me caí. Ah, que tonta me sentí... total, que me hice un agujero grande en la rodilla derecha, y me fastidié ligeramente la muñeca izquierda. Eso es lo que pasa cuando caminas sin voltear a ver el piso y por lo tanto no ves un leve desnivel en el pavimento... ¡Aterricé como costal! Aunque en realidad la escena debe de haber sido muy cómica, y si pienso en cómo reboté y los lentes salieron volando... jijiji... ¡auch!
y proyectos tontos.
Resulta... que en Donceles 66 convocaron a un maratón de lectura de poesía. Único requisito: sentir que lo que escribes es poesía. Pues... que me inscribo. Todavía no sé a qué hora me toque (eso se resuelve hasta que sorteen el orden, cosa que ocurrirá el 6 de noviembre), pero ya sé que en algún momento entre el 12 y el 13 de noviembre tendré 10 minutos para leer... ¿qué? ¡Eso sí que no lo sé! Textos míos, a fuerza... pero no sé cuáles... Ya me entró el ataque de autocrítica, del tipo "si escribes puras mamadas, ¿qué otra cosa vas a leer?" y me empecé a morir de nervios en cuanto le di "send" al correo, pero ahora me friego, ¡malditos ataques de exhibicionismo! En fin, que ya veré.
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