Estás, y de repente ya no. Y entonces toca aprender a vivir con la certeza de que no te voy a ver ni en sueños. Así es: desde que ocurrió la pesadilla, los sueños se esfumaron. Paso noches en negros absolutos. Duermo bien, es cierto, pero lo hago con el sueño de las piedras. Perros, gatos, amigos, marido. Todo me acompaña, pero está ese espacio. Mind the gap. Y con que cara si ni soy tu hermana, ni tu exnovia, ni tu mejor amiga, ni te conocía de hace años. Poco más de 450 días me bastaron para darte por supuesto en mi vida, para que te transformaras un poco en una razón más para ver el mundo con buenos ojos. Para creer que tenía el derecho de quererte como se quiere a los que son tú mismo, aquellos que te completan y te complementan.
Me estoy ahogando un poco. Quiero ayudar a todo mundo a cargar con sus ausencias, pero hay horas y días en los que inevitablemente me dueles. No sólo me dueles en mí; me dueles en tu mejor amigo, que no duerme por miedo a tener pesadillas iterativas; me dueles en la novia que dejaste aquí y que no entiende por qué en un mes creyó ser tan feliz y luego perdió todo un proyecto de vida. Me oigo diciéndote que fueras responsable con los planes que hacías con ella... No me refería a esto, no a este hueco que trato de llenar con lecturas y películas y meditación y un nuevo perro viejo y trabajo.
No me puedo sentar todavía en el sillón de casa de mi amiga. Coloco la cabeza en el respaldo y nos recuerdo recargados uno en el otro, mientras te digo que la vida me debía un hermano (además del que tengo) y me pagó contigo. Y luego, menos de dos meses después, corte a negros. Y me trago las lágrimas que no dejo que nadie vea. Porque mi marido, tu mejor amigo, me necesita entera y mi tristeza se lo come vivo; porque los amigos no alcanzan para sostenerme, porque no logro concentrarme en el trabajo pero finjo que sí para seguir teniendo un motivo para escapar de casa. Porque me muero de ganas de volver a ser feliz aunque no estés, pero cada que lo soy te extraño tanto...
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14.1.13
21.12.11
Re-cuento
La gente empieza a despedirse para poder salir de vacaciones navideñas. Este año, yo decidí quedarme a guardia (juré que nunca lo haría de nuevo, quién me viera ahora) y anhelo esos momentos en los que podré estar en la oficina sacando algunos pendientes de organización. Renovando cosas, supongo.
Acaba de pasar recién mi cumpleaños 33, y un tumulto de cosas se me agolpan en la cabeza y en el corazón. Ha sido un año complicado (vaya que sí) pero también me ha dado múltiples aprendizajes. Me liberó de ciertas cosas, me demostró que otras están ahí, como asignatura pendiente (tal cual, la espada de Damócles). Fue el año en el que las cosas que parecían malas fueron las que detonaron lo mejor; en cierto modo, todo aquello que estaba bien a principios del 2011 fue lo que no terminó igual —en general, aunque haya algunas excepciones.
La vida sigue viniendo sin instructivo. Eso, más que darme miedo, me sigue dando una curiosidad infinita: nunca sé qué viene a la vuelta de la esquina, y casi siempre puede ocurrir cualquier cosa. Dicen de mí en una lectura de hoy:
Me gusta. Hace juego con mis uñas de colores, con mis faldas de vestir, con mi ropa de diseñador hipster, con el recién adquirido gusto por los vestidos, con mi primer vestido de gala de mujer de treintaitantos. También va con la disímbola mezcla de amigos con la que he logrado rodearme a lo largo de los años... Gente que me ha costado una vida reunir, pero con la que me siento tan cómoda y feliz que las palabras faltan para describirlos, y sobran para comprendernos.
Sigo tratando de llenar mi vida de risas. Haciéndole más caso a aquello que, dentro del "infierno de los vivos", no es infierno —siguiendo a Calvino, haciendo que dure, dándole espacio. Creo que es mi gran aprendizaje del año: construir lo bueno en medio de lo que puede parecer terrible —y descubrir que, al final, lo terrible era maravilloso después de todo, sin falsos optimismos.
Feliz final de fiesta.
Acaba de pasar recién mi cumpleaños 33, y un tumulto de cosas se me agolpan en la cabeza y en el corazón. Ha sido un año complicado (vaya que sí) pero también me ha dado múltiples aprendizajes. Me liberó de ciertas cosas, me demostró que otras están ahí, como asignatura pendiente (tal cual, la espada de Damócles). Fue el año en el que las cosas que parecían malas fueron las que detonaron lo mejor; en cierto modo, todo aquello que estaba bien a principios del 2011 fue lo que no terminó igual —en general, aunque haya algunas excepciones.
La vida sigue viniendo sin instructivo. Eso, más que darme miedo, me sigue dando una curiosidad infinita: nunca sé qué viene a la vuelta de la esquina, y casi siempre puede ocurrir cualquier cosa. Dicen de mí en una lectura de hoy:
[...] a veces me pregunto si crece o ya creció en algún momento anterior y ahora (se) conserva (en) su juventud crecida[...]
Me gusta. Hace juego con mis uñas de colores, con mis faldas de vestir, con mi ropa de diseñador hipster, con el recién adquirido gusto por los vestidos, con mi primer vestido de gala de mujer de treintaitantos. También va con la disímbola mezcla de amigos con la que he logrado rodearme a lo largo de los años... Gente que me ha costado una vida reunir, pero con la que me siento tan cómoda y feliz que las palabras faltan para describirlos, y sobran para comprendernos.
Sigo tratando de llenar mi vida de risas. Haciéndole más caso a aquello que, dentro del "infierno de los vivos", no es infierno —siguiendo a Calvino, haciendo que dure, dándole espacio. Creo que es mi gran aprendizaje del año: construir lo bueno en medio de lo que puede parecer terrible —y descubrir que, al final, lo terrible era maravilloso después de todo, sin falsos optimismos.
Feliz final de fiesta.
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22.10.08
De unas cosas y de otras.
¿En qué andábamos?
Pues sepa. Estoy segura de que después del "sanforizado" empecé un post que no estaba tan mal, pero no lo guardé y por lo tanto se perdió en lo más oscuro y recóndito de mi cabeza. Ahorita traigo un montón de cosas que platicar, pero habrá que organizarlas:
de concierto...
Pseee... yo también fui a ver a Calamaro. Desde la adolescencia y "Los Rodríguez" que estaba esperando verlo en vivo, y la verdad es que no me decepcionó. No importa si no escuché "Media Verónica" en concierto, esa energía que recorrió el Auditorio de arriba a abajo es una cosa glorioooooosa. Ver a Calamaro tambaleándose y tirar el micro y escucharlo cantar tango y volver a bailar "Sin documentos" como cuando tenía 15 (media vida...) no lo cambio por nada.
Además, tuvimos pretexto para tomar un multipospuesto café con la señorita IZ, a quien le debo un par de bibliografías (Bartleby, el escribiente de Melville, y Bartleby y compañía de Vila-Matas). La experiencia fue muy buen y habrá que repetirla en alguna ocasión, aunque sea sin Calamaro de por medio, ja.
de libros y lecturas...
El círculo de lectura va chido. Soy fan del alemán que es fan del futbol y de Villoro, y en general mi papel en el círculo consiste en hacer los comentarios que le dan risa a todo mundo. ¿Qé culpa tengo yo de ser cagada? Ahora ya hasta propuse algunos textos para la última sesión, a ver qué pasa.
En el entorno bibliográfico doméstico... he descubierto que mis libros se reproducen como conejos. En serio... Ahora que estoy intentando acomodarlos por temas (ya ni siquiera por autores, sólo por temas) lo único que he logrado son múltiples cerros de libros y 4 libreros llenos... todavía no hasta el tope, pero en vías. Ya tengo miedo de hacer inventario, aunque conseguí un programa con esas intenciones (como diría el Z-nat, "¡Qué ñoña!") y planeo hacerlo en algún momento...
de la maestría...
La mera verdad, ya nada más estoy esperando a que el tiempo haga su chamba. Entregué mi capítulo 1 de la tesis el fin de semana pasado y estoy verdaderamente orgullosa de haberlo (casi) terminado. Claro que después de terminarlo me encontré con otras bibliografías que me interesa agregar y demás, pero para iniciar es un buen esfuerzo.
En las otras materias... digamos que tengo una bien emocionante —en la que estoy haciendo estudios sobre expresión corporal y vamos a construir títeres y demás— y otras dos que ni fu ni fa. Es más, en la materia de las 7 de la mañana, el excelso profesor ha decidido "ponernos en contacto con la web 2.0" y para esos menesteres haremos algo inusitado, nunca antes visto: crearemos un blog! No'mbre, si esto de estudiar una maestría me está cambiando la vida. Ja. Como bien dice mi compañero de banca "somos unos ñoños desmotivados".
de lo demás...
Ayer, rumbo al metrobús que tomo para ir al círculo de lectura, me caí. Ah, que tonta me sentí... total, que me hice un agujero grande en la rodilla derecha, y me fastidié ligeramente la muñeca izquierda. Eso es lo que pasa cuando caminas sin voltear a ver el piso y por lo tanto no ves un leve desnivel en el pavimento... ¡Aterricé como costal! Aunque en realidad la escena debe de haber sido muy cómica, y si pienso en cómo reboté y los lentes salieron volando... jijiji... ¡auch!
y proyectos tontos.
Resulta... que en Donceles 66 convocaron a un maratón de lectura de poesía. Único requisito: sentir que lo que escribes es poesía. Pues... que me inscribo. Todavía no sé a qué hora me toque (eso se resuelve hasta que sorteen el orden, cosa que ocurrirá el 6 de noviembre), pero ya sé que en algún momento entre el 12 y el 13 de noviembre tendré 10 minutos para leer... ¿qué? ¡Eso sí que no lo sé! Textos míos, a fuerza... pero no sé cuáles... Ya me entró el ataque de autocrítica, del tipo "si escribes puras mamadas, ¿qué otra cosa vas a leer?" y me empecé a morir de nervios en cuanto le di "send" al correo, pero ahora me friego, ¡malditos ataques de exhibicionismo! En fin, que ya veré.
Pues sepa. Estoy segura de que después del "sanforizado" empecé un post que no estaba tan mal, pero no lo guardé y por lo tanto se perdió en lo más oscuro y recóndito de mi cabeza. Ahorita traigo un montón de cosas que platicar, pero habrá que organizarlas:
de concierto...
Pseee... yo también fui a ver a Calamaro. Desde la adolescencia y "Los Rodríguez" que estaba esperando verlo en vivo, y la verdad es que no me decepcionó. No importa si no escuché "Media Verónica" en concierto, esa energía que recorrió el Auditorio de arriba a abajo es una cosa glorioooooosa. Ver a Calamaro tambaleándose y tirar el micro y escucharlo cantar tango y volver a bailar "Sin documentos" como cuando tenía 15 (media vida...) no lo cambio por nada.
Además, tuvimos pretexto para tomar un multipospuesto café con la señorita IZ, a quien le debo un par de bibliografías (Bartleby, el escribiente de Melville, y Bartleby y compañía de Vila-Matas). La experiencia fue muy buen y habrá que repetirla en alguna ocasión, aunque sea sin Calamaro de por medio, ja.
de libros y lecturas...
El círculo de lectura va chido. Soy fan del alemán que es fan del futbol y de Villoro, y en general mi papel en el círculo consiste en hacer los comentarios que le dan risa a todo mundo. ¿Qé culpa tengo yo de ser cagada? Ahora ya hasta propuse algunos textos para la última sesión, a ver qué pasa.
En el entorno bibliográfico doméstico... he descubierto que mis libros se reproducen como conejos. En serio... Ahora que estoy intentando acomodarlos por temas (ya ni siquiera por autores, sólo por temas) lo único que he logrado son múltiples cerros de libros y 4 libreros llenos... todavía no hasta el tope, pero en vías. Ya tengo miedo de hacer inventario, aunque conseguí un programa con esas intenciones (como diría el Z-nat, "¡Qué ñoña!") y planeo hacerlo en algún momento...
de la maestría...
La mera verdad, ya nada más estoy esperando a que el tiempo haga su chamba. Entregué mi capítulo 1 de la tesis el fin de semana pasado y estoy verdaderamente orgullosa de haberlo (casi) terminado. Claro que después de terminarlo me encontré con otras bibliografías que me interesa agregar y demás, pero para iniciar es un buen esfuerzo.
En las otras materias... digamos que tengo una bien emocionante —en la que estoy haciendo estudios sobre expresión corporal y vamos a construir títeres y demás— y otras dos que ni fu ni fa. Es más, en la materia de las 7 de la mañana, el excelso profesor ha decidido "ponernos en contacto con la web 2.0" y para esos menesteres haremos algo inusitado, nunca antes visto: crearemos un blog! No'mbre, si esto de estudiar una maestría me está cambiando la vida. Ja. Como bien dice mi compañero de banca "somos unos ñoños desmotivados".
de lo demás...
Ayer, rumbo al metrobús que tomo para ir al círculo de lectura, me caí. Ah, que tonta me sentí... total, que me hice un agujero grande en la rodilla derecha, y me fastidié ligeramente la muñeca izquierda. Eso es lo que pasa cuando caminas sin voltear a ver el piso y por lo tanto no ves un leve desnivel en el pavimento... ¡Aterricé como costal! Aunque en realidad la escena debe de haber sido muy cómica, y si pienso en cómo reboté y los lentes salieron volando... jijiji... ¡auch!
y proyectos tontos.
Resulta... que en Donceles 66 convocaron a un maratón de lectura de poesía. Único requisito: sentir que lo que escribes es poesía. Pues... que me inscribo. Todavía no sé a qué hora me toque (eso se resuelve hasta que sorteen el orden, cosa que ocurrirá el 6 de noviembre), pero ya sé que en algún momento entre el 12 y el 13 de noviembre tendré 10 minutos para leer... ¿qué? ¡Eso sí que no lo sé! Textos míos, a fuerza... pero no sé cuáles... Ya me entró el ataque de autocrítica, del tipo "si escribes puras mamadas, ¿qué otra cosa vas a leer?" y me empecé a morir de nervios en cuanto le di "send" al correo, pero ahora me friego, ¡malditos ataques de exhibicionismo! En fin, que ya veré.
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9.11.07
431 l; Praha.
Ah, qué día tan raro. Empezó a las 12 de la noche, subiendo botellas de agua a la camioneta. Después, clasificando víveres. Pañales acá, latas allá, avienten la ropa al fondo que hace bulto, medicamentos en esa caja, no puedo creer que manden tanta basura vencida (y aún así fue una bolsa pequeñita, contra una caja entera de cosas útiles... casi lloro cuando vi los antihipertensivos, tan difíciles de conseguir y en tan grande cantidad). Contando botellas de agua, al fin que cada litro es alrededor de un kilo, hay que distribuirlos correctamente en la pick-up...
431 litros.
3 camionetas prestadas por la pura buena voluntad de ayudar. Las 3 retacadas de ayuda: desde 1 sobre para saborizar agua, hasta 20 cajas de antihipertensivos, o 20 pares de sandalias, o 300 frascos de Gerber.
Yo (que no le tengo fe a la gente) hoy me tragué mi habitual pesimismo. Como bien dicen: un pesimista siempre puede sorprenderse agradablemente.
Después de intentar dormir 4 horas, de pie de nuevo para terminar de cargar y alistarnos a las 6.30 de la mañana. Georges y R se fueron, yo soy la encargada de cuidar casa y perros en ausencia. Los dos señores adicionales, qué bendición. Y el amigo de Georges que no contestó el celular en toda la noche de ayer sólo porque no quiso decirnos "no puedo, lo siento" (ojete... no por no poder, sino por no avisar).
Pegar los carteles hechos ayer y hacer nuevos carteles hoy para que las camionetas sean identificadas como ayuda y puedan pasar. Preparar café para todos. Esta mañana ni dio tiempo de tostar el pan, sólo de untarle mermelada. Besos y abrazos, buena suerte y Dios los acompañe y esas cosas. Y 4 ojos aguados, porque no somos cursis pero lo disimulamos muy bien.
Y después, correr a toparme con mi amigo el Prófugo Berlinés. Año y medio después de su mirada de tristeza y un DF que lo ahogaba, hoy es un feliz residente de la CEE, con trabajo estable y un piso en Berlín. "No planeo regresar en un buen tiempo a México, al menos no a vivir". Le concedo toda la razón: su independencia y sus sueños estaban del otro lado del charco.
Y una taza de peltre esmaltado, que dice "Praha" y tiene a un gato caminando por los tejados. "Es la ciudad europea que más me gusta", me dice él, después de haber visitado 20 países, "París tiene un lugar especial, pero Praga es... no sé. Tienes que ir".
Una hora para ponernos al día, para quedar otra vez tan amigos, es como habernos visto ayer, qué raro...
Después, a la escuela, a dar clases, a mi "vida habitual" (si es que tengo algo como eso).
MI corazón va rumbo a Tabasco, y segura estoy de que R pondrá en el trayecto aquella famosa canción de su tío y llorará por el edén perdido... qué duro.
A quien lea este blog: ¿Ya mandaste ayuda para Tabasco?
431 litros.
3 camionetas prestadas por la pura buena voluntad de ayudar. Las 3 retacadas de ayuda: desde 1 sobre para saborizar agua, hasta 20 cajas de antihipertensivos, o 20 pares de sandalias, o 300 frascos de Gerber.
Yo (que no le tengo fe a la gente) hoy me tragué mi habitual pesimismo. Como bien dicen: un pesimista siempre puede sorprenderse agradablemente.
Después de intentar dormir 4 horas, de pie de nuevo para terminar de cargar y alistarnos a las 6.30 de la mañana. Georges y R se fueron, yo soy la encargada de cuidar casa y perros en ausencia. Los dos señores adicionales, qué bendición. Y el amigo de Georges que no contestó el celular en toda la noche de ayer sólo porque no quiso decirnos "no puedo, lo siento" (ojete... no por no poder, sino por no avisar).
Pegar los carteles hechos ayer y hacer nuevos carteles hoy para que las camionetas sean identificadas como ayuda y puedan pasar. Preparar café para todos. Esta mañana ni dio tiempo de tostar el pan, sólo de untarle mermelada. Besos y abrazos, buena suerte y Dios los acompañe y esas cosas. Y 4 ojos aguados, porque no somos cursis pero lo disimulamos muy bien.
Y después, correr a toparme con mi amigo el Prófugo Berlinés. Año y medio después de su mirada de tristeza y un DF que lo ahogaba, hoy es un feliz residente de la CEE, con trabajo estable y un piso en Berlín. "No planeo regresar en un buen tiempo a México, al menos no a vivir". Le concedo toda la razón: su independencia y sus sueños estaban del otro lado del charco.
Y una taza de peltre esmaltado, que dice "Praha" y tiene a un gato caminando por los tejados. "Es la ciudad europea que más me gusta", me dice él, después de haber visitado 20 países, "París tiene un lugar especial, pero Praga es... no sé. Tienes que ir".
Una hora para ponernos al día, para quedar otra vez tan amigos, es como habernos visto ayer, qué raro...
Después, a la escuela, a dar clases, a mi "vida habitual" (si es que tengo algo como eso).
MI corazón va rumbo a Tabasco, y segura estoy de que R pondrá en el trayecto aquella famosa canción de su tío y llorará por el edén perdido... qué duro.
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R
12.3.07
Lunes de ciudad.
Traigo tanto pinche cansancio que la verdad no me quiero dormir. Mañana, en teoría, llego a las 7 de la mañana a recoger exámenes "para resolver en casa" (una bonita idea que se me ocurrió, mandarle un caso práctico de 8 páginas a mis alumnos de Mercadotecnia Estratégica, famosos en toda la escuela por lo reacios que son a la lectura...) Después de eso, ooooootra vez el grupo de semiótica en donde se encuentra el "Rat Pack", al cual, si se presenta, les aplicaré un examen de 10 preguntitas sobre el libro que tenían que haber leído (y eso no estaba en los términos de la evaluación, para que vean que a veces las excepciones les sirven... bueno, no, en realidad ni leyeron el libro así que en realidad sólo lo hago para nivelar la percepción de "maestra ojete").
Ya cuando termine, podré regresar a mi casa, o —con un poco de entusiasmo— al museo (tengo muchísimas ganas de ir a San Ildefonso, a ver la exposición ésta de Revelaciones). R anda como loco, cortesía de su trabajo. Mañana cumplimos meses y ahora quería prepararle una sorpresa bonita, pero supongo que tendré que dejarla para una temporada laboral un poco menos acelerada (creo que ocurrirá cuando cumplamos 10 años de casados). Al menos ya le tengo un librito, que me regalaron por comprar dos de Compactos Anagrama y que espero que le guste.
El bautizo al que fuimos el sábado me puso realmente bien. En lugar de bautizar al sobrino (ah, porque ya decidí que también es mi sobrino) sólo por la iglesia, se organizó una ceremonia emotivísima en la orilla del lago de Pátzcuaro... La ceremonia fue intensa, inteligente, tremendamente mística, lúcida... Vamos, que en realidad me la pasé llore y llore y tomando fotos con la cámara digital de los papás del sobrino. El chamaco, además, es adorable: no llora, todo el tiempo está chisposo y encantado de tratar con gente y si hace berrinches se le pasa en tres segundos (como buen teatrero).
Tuve un fin de semana precioso, pues. Porque no sólo fue el bautizo (que además hizo que el rito tradicional católico demostrara ser un sinsentido), fue también descubrir a los amigos de R y tomarlos por propios, desear súbitamente casarme en una ceremonia nuestra (no oficial), caminar con él tomados de la mano por las calles de una ciudad que amo con fervor, dormir piel con piel, llorar en sus brazos, cantar en el coche a voz en grito, reírnos como tontos (y hasta pelear un poco, por que no). Fue encontrarme de narices con la vida nueva que estamos construyendo. Maldita, maldita impaciencia, que es el demonio contra el que lucho todo el tiempo.
(Pienso en la carencia de público de estos textos, y me gusta)
Ya cuando termine, podré regresar a mi casa, o —con un poco de entusiasmo— al museo (tengo muchísimas ganas de ir a San Ildefonso, a ver la exposición ésta de Revelaciones). R anda como loco, cortesía de su trabajo. Mañana cumplimos meses y ahora quería prepararle una sorpresa bonita, pero supongo que tendré que dejarla para una temporada laboral un poco menos acelerada (creo que ocurrirá cuando cumplamos 10 años de casados). Al menos ya le tengo un librito, que me regalaron por comprar dos de Compactos Anagrama y que espero que le guste.
El bautizo al que fuimos el sábado me puso realmente bien. En lugar de bautizar al sobrino (ah, porque ya decidí que también es mi sobrino) sólo por la iglesia, se organizó una ceremonia emotivísima en la orilla del lago de Pátzcuaro... La ceremonia fue intensa, inteligente, tremendamente mística, lúcida... Vamos, que en realidad me la pasé llore y llore y tomando fotos con la cámara digital de los papás del sobrino. El chamaco, además, es adorable: no llora, todo el tiempo está chisposo y encantado de tratar con gente y si hace berrinches se le pasa en tres segundos (como buen teatrero).
Tuve un fin de semana precioso, pues. Porque no sólo fue el bautizo (que además hizo que el rito tradicional católico demostrara ser un sinsentido), fue también descubrir a los amigos de R y tomarlos por propios, desear súbitamente casarme en una ceremonia nuestra (no oficial), caminar con él tomados de la mano por las calles de una ciudad que amo con fervor, dormir piel con piel, llorar en sus brazos, cantar en el coche a voz en grito, reírnos como tontos (y hasta pelear un poco, por que no). Fue encontrarme de narices con la vida nueva que estamos construyendo. Maldita, maldita impaciencia, que es el demonio contra el que lucho todo el tiempo.
(Pienso en la carencia de público de estos textos, y me gusta)
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universidad
20.9.06
Algunas frases anti-celebres
He aquí algunos dichos recolectados a lo largo de mi laaaaaarga experiencia como amiga de mis amigos. En realidad, son frases que definitivamente sirven para cualquier ocasión:
Madúrenlo hasta que se pudra. aL
Sacaste al pequeño Pedro Moreno (profesor gritón y exigente. n. del t.) que todos llevamos dentro. M
Te escucho. Bostezo, pero te escucho. Yo
Me siento tan feliz como una bulímica vomitando. aL
Esta escuela es un carnaval. Vio
¡Qué desobediente es la vida, caray! M
Liberen estrés: ¡métanse con la gente! Lalo
Puedes usar mis palabras, no te cobro derechos de autor. Berucas
Podría ser ninfómano, pero no. GG, sobre sus vicios
Enloquecer totalmente es la única forma de mantener mi cordura... Tío Nico
Yo no necesito microondas y comida preparada, ¡yo lo que necesito es una varita mágica! GG
Acudimos cual gusanos al cadáver/cual gringos al petróleo/cual nazis a la sinagoga/cual manifestantes a Reforma. M
Todos los ñoños de Grecia se conocían entre sí, se juntaron y de ahí nació la cultura occidental. GG
Estoy consciente de que éstas son cosas que cualquier puberto tiene en su blog. Nevermind, lo importante es que son MIS amigos y MIS frases favoritas. Como bien dijo Berucas, siéntanse libres de usarlas, no cobramos derechos de autor.
Estoy consciente de que éstas son cosas que cualquier puberto tiene en su blog. Nevermind, lo importante es que son MIS amigos y MIS frases favoritas. Como bien dijo Berucas, siéntanse libres de usarlas, no cobramos derechos de autor.
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