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21.12.11

Re-cuento

La gente empieza a despedirse para poder salir de vacaciones navideñas. Este año, yo decidí quedarme a guardia (juré que nunca lo haría de nuevo, quién me viera ahora) y anhelo esos momentos en los que podré estar en la oficina sacando algunos pendientes de organización. Renovando cosas, supongo.

Acaba de pasar recién mi cumpleaños 33, y un tumulto de cosas se me agolpan en la cabeza y en el corazón. Ha sido un año complicado (vaya que sí) pero también me ha dado múltiples aprendizajes. Me liberó de ciertas cosas, me demostró que otras están ahí, como asignatura pendiente (tal cual, la espada de Damócles). Fue el año en el que las cosas que parecían malas fueron las que detonaron lo mejor; en cierto modo, todo aquello que estaba bien a principios del 2011 fue lo que no terminó igual —en general, aunque haya algunas excepciones.

La vida sigue viniendo sin instructivo. Eso, más que darme miedo, me sigue dando una curiosidad infinita: nunca sé qué viene a la vuelta de la esquina, y casi siempre puede ocurrir cualquier cosa. Dicen de mí en una lectura de hoy:
[...] a veces me pregunto si crece o ya creció en algún momento anterior y ahora (se) conserva (en) su juventud crecida[...]

Me gusta. Hace juego con mis uñas de colores, con mis faldas de vestir, con mi ropa de diseñador hipster, con el recién adquirido gusto por los vestidos, con mi primer vestido de gala de mujer de treintaitantos. También va con la disímbola mezcla de amigos con la que he logrado rodearme a lo largo de los años... Gente que me ha costado una vida reunir, pero con la que me siento tan cómoda y feliz que las palabras faltan para describirlos, y sobran para comprendernos.

Sigo tratando de llenar mi vida de risas. Haciéndole más caso a aquello que, dentro del "infierno de los vivos", no es infierno —siguiendo a Calvino, haciendo que dure, dándole espacio. Creo que es mi gran aprendizaje del año: construir lo bueno en medio de lo que puede parecer terrible —y descubrir que, al final, lo terrible era maravilloso después de todo, sin falsos optimismos.

Feliz final de fiesta.

28.8.09

Cosas que disfruto

Despertar con un gato en los pies, otro en el costado izquierdo, y R al oro lado de la cama. Darme tiempo para leer un buen libro (o dos) en semanas de caos absoluto. Mi trabajo (aunque me robe más, mucho más de 40 horas a la semana). Mis amigos (aunque no los vea, cortesía del maldito-bendito trabajo).

Poner mi ex libris en los tomos nuevos. La nostalgia molesta de las 12:54 am cuando estoy a solas en la casa. Tomar un taxi y tener tiempo para leer. Escuchar mi música. Estrenar un par de jeans.

Un buen puro una vez o dos al año. Una copa de vino. La última taza de té del día. El regaderazo de la mañana, después de una larguísima noche de insomnio. Descubrir nuevo material de lectura. Dar con la idea que no encontraba desde hace días. Reírme con (y de) mi gente. Haberme vuelto dueña de mis silencios.

Tener 5 minutos para escribir. Dejar que gente que aprecio lea los textos que más trabajo me cuestan. Ver dormir a Lola mientras escribo en la computadora. Pensar en mis exalumnos con una extraña mezcla de cariño, nostalgia y culpa por abandonarlos.

Disfruto mi vida, vaya que sí.

10.2.09

Post de (y desde el) trabajo

Ya había dicho que no bloggearía en la oficina, pero más pronto cae un hablador que un cojo. La verdad, estoy bastante bloqueada (uno de esos casos en que ya sabes dónde estás y hacia dónde vas, pero no sabes cómo caminar de A a B y a C... una tontería, pues) y entonces me he dedicado a procrastinar, una de mis actividades favoritas (como ya lo saben mis queridos lectores).

En fin, que ya subí el texto sobre la niebla, ya pagué mi inscripción a la maestría (que por lo que parece este cuatrimestre sí estará chida) y ya estoy cursando el diplomado en Teoría Crítica, que el jueves pasado nos dio un pretexto para discutir sobre Marx y el funcionamiento de la economía capitalista, y este jueves versará (que verbo tan cuco) sobre Nietzche y "Así hablaba Zaratustra".

Tengo que avanzar también en la corrección de un par de tesis, la creación de textos para una página de internet y ojalá que algún día tenga tiempo para dormir un poco... Además de que las cosas con el Instituto van chidas.

¿Que no les he contado sobre el Instituto? Ah, pues es un proyecto rete bonito. Lo estamos poniendo en marcha junto con mi tío el de la fiesta de disfraces (que es un tipazo, y no sólo por las fiestas que organiza). Él fue consejero en un centro comunitario en Canadá durante 5 años... y cuando regresó le dio por querer hacer algo semejante acá; lo que siguió fue reunir a la gente más dispar y dispersa que se encontró (es un decir) y formar un comité que está trabajando incansablemente para poner en marcha un Instituto de Consejería. Por ahorita ha sido mucho trabajo de fin de semana, pero bien disfrutable. El asunto empieza por conocerse mejor uno mismo (si recordara la frase en latín, la pondría) y luego por entender mejor a los demás, ponerse en los zapatos del otro, comprenderlo y aceptarlo. Suena chido e idealista: por supuesto que ahí estamos. Ya recibirán más noticias, seguro.

Las tesis son de mi socia, Lalili, y de Gallo, que ya se quieren titula ambas dos al mismo tiempo (sólo que una de la maestría en área creativa y la otra de la licenciatura en sociales)... Me traen carrereada, pero vale la pena, los dos temas de tesis están chidos.

Y ya. Por ahora escucho mi iPod para aislarme y tratar de concentrarme, aunque creo que está funcionando mucho más por el lado "introversión creativa" que por el otro (más deseable) de "introversión analítica". Espero dar el salto hacia el análisis en algún momento antes de las 6 de la tarde (hora de terapia, ja). Me fui.

1.10.08

Guadalajara, primer mes, proyectos y otras azotadeces.

Fui y vine de Guadalajara, y todo bien, sólo que muy cansado: eso de que te tengan en el avión 4 horas en vez de una no se lo recomiendo a nadie... Y es que resultó que no podíamos aterrizar porque "hay un bache de 7 metros en la pista de aterrizaje" ¿¡Qué!? Nos llevaron a Vallarta, cargaron el tanque del avión y nos volvieron a regresar a Gdl sin pena ni gloria, pero hechos chilaquil, acalorados y cansados de tanto estar sentados. Uf. Ya lo demás fue lo de menos, aunque ni tiempo hubo para echar una torta ahogada, o visitar las famosas Karnes Garibaldi que tanto me gustaron la vez pasada... En fin.

R y yo nos hemos dado cuenta de que sobrevivir al primer mes juntos fue mas fácil de lo que parecía, aunque haya mucha ropa que lavar (es mi máximo descubrimiento de casada: los maridos ensucian mucha ropa, jaja). Tengo un montón de trabajo en la Agencia Fantasma, estoy preparando dos reportes que tengo que entregar esta semana (uno más interesante que el otro, pero no les voy a decir cuál es cuál). También estamos tratando de echar a andar un proyecto más, aunque el que anda mucho más en eso es R (yo nomás lo miro y lo escucho y aporto una idea de vez en cuando). Esperamos que jale, ya ven que eso de inventar cosas andamos muy buenos, pero como lo de la ejecución requiere tiempo, siempre es ahí donde nos atoramos.

La nota divertida la puso, para variar, la maestría. Resulta que ya me asignaron proyecto de primer parcial en mi materia favorita: construir un personaje en materiales textiles o con textura, y crear un pequeño cortometraje con él (again, sin usar palabras). Yo, por supuesto, fascinada con la idea: "Voy a hacer un títere" me digo; en ese momento me cae el veinte de que la ex de R, justo antes de que terminaran, decidió dejar atrás su profesión para dedicarse... ¡a titiritera! Se podrán imaginar mis carcajadas. Nadie en el salón entendía qué pedo conmigo, pero a mí me parecía comiquísimo. Total, que ya le advertí a R que en este mes, en cuanto termine con la chamba, me voy a poner a hacer títeres, así que mejor que se vaya preparando psicológicamente... Ah, qué risa.

La familia ya va bajándole al azote. Espero que en un par de meses ya pueda yo decir "ya están de pelos", pero supongo que eso de la hija arrejuntada casi por sorpresa no es nada fácil para una familia bien del extraño mundo conocido como Satelandia (ja). Hoy, por lo pronto, fuimos a cenar los dos con mi apá y con mi carnal, y todo estuvo bien, bastante divertido, de hecho. Mi hermano es un botarate muy chistoso, y hoy de plano me encantó verlo en estado de "le voy a llevar bisquets" y "ya vámonos que quedé de estar temprano en su casa". Uiuiuiuiuuuuuiiiiuuuuu...

Extraño escribir opiniones, inquietudes o temas trascendentes. Últimamente mi vida cotidiana le quita energía a ese asunto de cavilar con llamas incluidas. La gran ventaja es que ahora sí, ya tengo tiempo de leer, y lo estoy retomando con gran energía. En lo que va del mes, he empezado 4 libros en absoluto desorden:

  • El amor en los tiempos del cólera, que me leí completo, por fin, en Guadalajara (de eso sí me dio tiempo)
  • La dimensión oculta, de Edward T. Hall (que está buenísimo en el asunto de teoría del comportamiento... hasta miedito da, jeje)
  • Ícaro, de Sergio Pitol (es una antología, y trae textos que ya han salido en otros lados... pero igual es una joya y no estuvo nada caro)
  • De eso se trata, de Juan Villoro (son ensayos literarios... A Juan hay que leerlo, no hay de otra. Es como tener un amigo que no te conoce pero te platica como si te conociera. Lo amo, soy su fan y ya me inscribí al círculo de lectura de "Dios es redondo" nomás por disfrutar de otros fanáticos del fucho y/o de Villoro)


  • En fin. Hasta ahí mi vida. Lo demás es silencio...

    18.9.08

    Todo cambia

    Siento como si tuviera meses sin actualizar. La verdad es que no hace ni un mes, pero han pasado muchas cosas en el intermedio... como ya les conté, R. y yo estamos en la aventura de vivir juntos y no sacarnos los ojos en el intento; los gatos andan más o menos en lo mismo y la mudanza, definitivamente, ha podido más que nuestros esfuerzos (ja). Bueno, en ese sentido R. va mejor que yo: ya se construyó un librerito de pared a pared, ya lo retacamos de libros, ya hizo razzia de aquellos que podían conseguir un nuevo hogar... Yo todavía tengo mi despacho vuelto bodega, lleno de cajas y bolsas de triques que más bien hay que procurar dejar cerradas y enviarlas directo a algún otro lado. Miedo.

    Además, seamos realistas: mis familiares no están muy contentos con mi decisión, así que ha sido cosa de mediar un poco, alejarse otro poco, agarrar el genstein (genial invento de aquellos ayeres, el descubrimiento del "gen judío" que nos debería de valer el Nobel, jajajaja) y por lo tanto ahogarme en mis culpas y decir "debería..." y luego recordarme que "debería" ni madres... Que ya habíamos hablado de ese "los quiero mucho, pero mi vida es mi vida" y que eso es cierto, que yo soy yo. Diría mi terapeuta (ya sueno como mi exjefa, ja) "Tu eres tu propio anhelo, el de nadie más". Y pues sí.

    La verdad es que la cosa va bien en el asunto nueva casa, nueva pareja y 2 gatos. La maestría vuelve a empezar el próximo sábado, así que ya se me acabaron los fines de semana de dormir. He prometido que estos dos últimos cuatrimestres tengo que llegar a clase de 7 de la mañana, así que tendré que hacer milagros para despertarme. De todos modos, si me organizo adecuadamente, seguro que podré con todo (ese es mi leit-motif eterno, jeje).

    El trabajo en marcha, aunque me deben todo el dinero del mundo en la Agencia Fantasma. El próximo martes vuelvo a salir de viaje por trabajo por primera vez en algo así como 2 años (el último fue éste). Aunque será sólo una noche fuera, de entrada por salida, me emociona la idea. Ya veremos si no me envían sin pagarme y sin viáticos, que eso sí sería terrible... ¡Ya, por piedad! ¡Alguien avísele al doctor que la gente no puede vivir diamorrr!

    Y ya. Al menos en lo privado.

    Del lado público (que desde que este blog inició ha sido dejado sistemáticamente afuera, porque ese es el sentido de este espacio). No puedo dejar de comentar la tristeza y la angustia que me produce todo el asunto de Morelia. No sólo porque una de mis mejores amigas sea de allá, sino por todo lo que implica para la gente común, para los "ciudadanos de a pie". Por el clima que genera.

    Hago eco de Lippmann: "Donde todos piensan lo mismo, ninguno está pensando mucho". Yo, por lo pronto, prefiero no pensar. Y no quiero entrar en discusiones de política, gracias. Sólo un minuto de silencio por lo que fue y ya no será.

    26.8.08

    Prologo

    Mañana a las 9 am llega la mudanza. Galleta y Rufino ya se conocieron, y básicamente Rufián adora a Galleta y estar acompañado la mayor parte del día, mientras que Galleta ha preferido (con todo y sus puntos de la operación para consagrarla vestal) subirse a la repisa más alta del clóset, en donde ya le puse comida y agua, para evitarlo.

    El depto ya no parece mi casa. Al parecer esas 40 cajas de cosas varias son la diferencia entre un refugio y un hogar... El domingo vino "la familia extendida" a ayudarnos a compactarlo todo y dejarlo listo para salir de aquí hacia su nuevo lugar. Descubrir eso (que ahora sí, en realidad, los amigos son la familia que uno elige, y que la familia de R me da la bienvenida de brazos abiertos) me hace sentir feliz y agradecida.

    Rufino me lame la cara mientras escribimos nuestro último parte de guerra desde el que fue mi sitio (y un poco no) en el último año. Empieza a oscurecer mi última noche en Torres.

    Mañana en la mañana, estrenar el departamento nuevo, con todo y su número de teléfono extraño para mí, los recibos que no estarán a nuestro nombre y nuevos modos de organizarnos. Mi biblioteca, la de R, la recámara común, los muebles, sus trastes que llevan un año y nueve meses empacados viendo la luz de nuevo, adaptarnos a esa nueva forma de vivir los dos en un sólo lugar todo el tiempo. Nuestro primer departamento juntos.

    Para mí será la primera vez viviendo con alguien en pareja. Para R es retomar el ritmo después de 3 años de vivir con amigos pero sin pareja. Ya he dicho hasta el cansancio que esto es una mezcla inimaginable de emociones. Lo cierto es que la tensión de los últimos días está empezando a dar paso a una seguridad, una tranquilidad y un entusiasmo bastante interesantes; es cerrar un libro y abrir otro.

    De pronto, los últimos 6 meses, llenos de tensión y exceso de trabajo por mi parte, están llegando a su fin. Ahora espero tener tiempo para recorrer el barrio, para conocer el mercado y probar el restaurante libanés que quedará a media cuadra de la casa; tiempo para acomodar mi biblioteca de tal manera que se sienta permanente y no de paso; tiempo de aprender cómo soy yo en este nuevo momento de la vida.

    Éste es el prólogo. El capítulo 1 está a punto de empezar a escribirse.

    3.7.08

    Botica.

    Siempre hay dos posibilidades al escribir un post: hacer un esfuerzo y escribir sobre cosas trascendentes —como las ideas que se me están ocurriendo para la tesis de maestría, o mi último y más reciente análisis social con formato "hay 2 tipos de personas..."— o bien escribir lo primero que se me ocurre. Esta última opción es la que gana casi siempre. Hoy no será la excepción, y como casi siempre que tengo muchas cosas en la cabeza, acabaré haciendo un "post con subtítulos". Por eso el título fue botica, para que haya de todo...

    Ya tápenme con periódico...
    A ver si maduro. Jaja. En realidad esto viene porque acabo de regresar de la terapeuta (normalmente estaría en clase, pero hubo coctel y me fugué) y fue de lo que hablé. Qué bruto. No saben qué nivel de catarsis y el tamaño del 20 que me cayó... Obviamente no les transcribiré mi terapia pero me basta con decir que esta mujer es la neta del planeta... Y que sí, tengo mucho trabajo por hacer conmigo. Uf.

    Compras varias
    Sí, soy una fanática absoluta de las rebajas. Eso quiere decir que en esta época me desato (y a finales de diciembre igual...) y soy enormemente feliz. A la fecha, la lista incluye:

  • un tapete negro, peludo, de Zara Home ($99)
  • un mantel tipo hindú para mi mesa adorada del comedor, de Zara Home ($199)
  • un juego de aretes y collar "sencillo pero elegante", en Liverpool ($79) (La super ganga de la tarde)
  • un par de zapatos Keds rarísimos y cómodos, en Liverpool ($350) (con 50% de descuento, después de una rebaja... tuve que dejar otros tacones morados, de 199 pesos, porque no había de mi número)
  • un sombrero rojo de paja hermoso, en Liverpool ($230)

  • El sombrero, en realidad, lo había visto al inicio de la temporada, cuando acompañé a una amiga a buscar traje de baño para irse de viaje... Nos había encantado pero pensé que no tenía sentido comprarlo... Claro que mi perspectiva cambió cuando lo ví con 40% de descuento. Falta ver qué más se me pega en estos días...

    los treinta...
    se aproximan a toda velocidad. Ahora resulta que compré mis anticonceptivos de cajón... y luego mi complemento vitamínico (por aquello de los olvidos y distracciones y tics y etcétera)... y luego unas pastillas de esas mágicas por aquello de que mis piernas "duelen, arden, se hinchan y molestan" ( y que mi papá y mi difunta abuela paterna padecen de várices)... y juro, juro que lo único que me vino a la cabeza fue "Cumples 30 en diciembre, ¿verdad?". Como amablemente dice R., "ya venció la garantía". Snif.

    Malabares
    En dos sentidos. Como si no tuviera suficiente chamba, los amigos con los que hicimos el libro en diciembre nos invitaron a otro proyecto por nuestra cuenta, que no tiene que ver con libros pero sí con obsesiones compartidas por los 4 y otros más. Por supuesto que no tengo tiempo. Por supuesto les dije que sí. Ahora ya no tengo "tiempo libre", sólo "ratos libres". Espero que eso mejore en un año, jajaja.

    Lo de malabares también es mi nuevo hobbie: estoy tratando de aprender a malabarear pelotitas, como ejercicio disciplinario para las neuronas. Total, si ya hago malabares con 168 horas en una semana, la escuela, la maestría, la Agencia fantasma, R., amigos y familia, ¿por qué no iba a poder con dos manos izquierdas y un par de pelotas?

    Reencuentros
    Con dos personas importantes, cada una a su manera. La primera, mi mentora. Fue mi jefa durante una temporada más o menos larga, y de eso a transformarse en mi profesora de diseño favorita y amiga hubo poco trecho... pues bien, el domingo pasado comimos con ella, y fue tan divertido que me dio gusto retomar esa temporada de vino, comida, café, libros y música y arte y muchas risas. Total, que ya quedamos de repetir la hazaña, ojalá que con cierta frecuencia.

    El segundo reencuentro fue con... ¡El Granadino!. El otro día, haciendo gala de mi educación vial, dejé pasar a un chico en la Condesa. Resultó que era mi excompañerito de oficina, que tanto me hacía reír a principios de este blog... Aunque ahora que lo busqué, su única mención es cuando nos cambiaron de lugar en la exoficina. Total, que éramos compañeritos de caballeriza, y nos pasábamos los días muertos de risa, nos gustaba la misma música y creo que fue de las pocas personas que hicieron mi estancia en la Agencia del Mal un poco más amable. Pues resulta que ya se salió de ahí, que está trabajando en otro sitio como director de área y que ya le ofrecí mis servicios para lo que necesite (siempre que sea freelance, ja) o sólo para salir a echar unas cervezas. Vamos, que es un tío simpático...

    Y creo que ya es todo lo que había que decir...

    23.4.08

    Semana de campañas

    hoy (23 de abril) es día mundial del libro. ¿Ya felicitaste a los tuyos? ¿Estás leyendo alguno?

    Pues lo prometido es deuda, y aquí estoy. La "semana de campañas" es una de las invenciones más chidas que se le pudieron haber ocurrido a los inventores de la universidad en la que trabajo y estudio: una vez al cuatrimestre, los monstruos de licenciatura tienen que preparar un proyecto y vendérselo a los peores clientes del planeta: sus profesores. Obviamente se les asigna desde el principio del cuatrimestre; también es obvio que muchos de ellos se lo avientan en los últimos 10 días. Ah, y por supuesto, sobra decir que, como profesor, mientras más horas de clase tienes, más campañas te tocan. Yo entré a... nueve, en total. Les platico:

    1. M-boga: chamacos de primero de diseño. ¿El reto? presentar su agencia. Pues el logotipo era más bien como de sex shop, y no había demasiado trabajo de venta o de desarrollo o de... La pregunta capciosa: "¿Por qué en su acta constitutiva dice que pueden dar servicio de diseño web y no lo dice en su carpeta?" La respuesta ociosa: "Pues porque lo ofrecíamos, pero la gente nos quedó súper mal, hubo problemas con los programadores y por eso mejor lo quitamos". Final: 8.

    2. Zurdo 4: uno de los equipos que quería. Diseñadores publicitarios, fueron mis alumnos hace como mil años. Su misión fue hacer una campaña social para promover la vacunación en adultos mayores. Carpeta bien redactada, gráficos decentes... y un equipo peleado. Todos se dedicaron a sacarse los mocos mientras nosotros preguntábamos. No nos contestaron nada, no nos vendieron nada, no nada. Era un proyecto que podía llegar a 10, pero no. Final: 8, y un equipo que se vuelve 2.

    3. Punto creativo: no sé qué les pasó. Llegamos y el salón estaba a medio ambientar, las dos chavas nerviosísimas (otra vez, diseñadoras publicitarias). Una carpeta más o menos, con una propuesta gráfica de plano muy, muy, muy pobre. De plano la estrategia de vender sólo uno de los beneficios de una tienda de autoservicio no convenció a nadie... Final: 6.

    4. Rubik: de segundo, de diseño publicitario. Tenían que inventar un nuevo producto, y su idea estaba muy chida... pero su carpeta, sus dummies y todo lo que tenía que ver con diseño estaba terrible. ¿Qué le pones de calificación a dos diseñadoras bienintencionadas, pero que no saben diseñar? Pues 6.

    5. Karma: séptimo de publicidad. Son una agencia muy bonita, muy centrada, de los innovadores famosos. Llevan un chorro de premios por "mejor campaña". No fue la excepción; tuvo sus detalles, pero me encantaron sus ideas para campaña sobre prevención de accidentes. Por lo que se ve, a los otros profesores también. Final: 10

    6. PLG: segundo de merca. Esta carpeta, sinceramente, era un fiasco. La noche anterior estaba haciendo un entripado terrible (digamos, R. encontrando al "pendejo hurón" en el cajón, para los que han visto el gag. Si no, imagínenlo) porque a esas niñas ya les habíamos puesto 6 el cuatrimestre pasado... Pero su presentación fue muy buena, resolvieron todo lo que no habían planteado en su plan de merca básico y agregaron más. Total, que de un 5 transformaron mágicamente su calificación en un 8.

    7. Merk 2^3: antes de que se les ocurra el chiste... no, ni siquiera estuvo 2-3. Una carpeta chafona, mal análisis del servicio que prestaba la empresa para la que tenían que dar un plus, un director hiper mamón, un servicio diseñado pensando en los amigos del director más que en el público objetivo... El colmo fue que después de un 6 inicial (sólo porque me dejé convencer), mi compañera de sínodo los retroalimentó y lo único que recibió fue un "Pues sí, lo hicimos con hueva, ya qué, ¿no?". Final: pendiente.

    8. Merkatistik+ad: aunque apenas van en segundo, su plan de merca fue tan bueno, que otro de los sinodales creyó que eran de tercero. Un gozo... Final: 10.

    9. idk: ah. Estos presentaron un servicio chidito, innovador... con sus errores de segmentación. El problema fue cuando los empezaron a crucificar por asuntos de diseño (y son de merca) y por investigación de mercados (que todavía no llevan). Final: 8 (bajo mi protesta... debió haber sido 9)

    En fin, eso es la semana de campañas. Ahora ya estamos en finales, tengo proyecto en la agencia y mis vacaciones ya se fueron al carajo... aunque tengo por ahí alguno otra noticia gozosa (y nerviosa) creo que la reservaré para mejor ocasión.

    Postdata (no irrelevante): El domingo fui a ver a Derek Walcott en una lectura que dio en el Munal. Chale, ¿cómo puede uno vivir sin escuchar a gente así de sensata? R. dice que lo quiere de abuelito y yo digo que cualquiera que piense en el proceso de escritura como él y lo asuma con tanto amor y tanta responsabilidad al mismo tiempo, bien merece el premio Nobel. Como además escribió esa cosa maravillosa que es Omeros (que apenas estoy empezando a leer, no se crean... ya saben que yo vivo en la ignorancia), por supuesto que se lo tenía que llevar. Ah, qué feliz.

    18.3.08

    Shiva

    Es uno de mis principios básicos —reinterpretado del hinduismo—: hay que terminar con las cosas para reconstruirlas cíclicamente. Eso es lo que hace que el universo se mantenga en marcha, lo que evita que todos seamos grises y aburridos y siempre iguales (¡y que hueva! ¿no?). Después de el mesecito de desestabilización que supusieron una serie de cosas (amenaza de patearnos el trasero en la maestría, regresar a chambear con la Agencia del Mal, roomie en crisis, R con una neura insoportable, mi casa cayéndose a pedazos, etcétera, etcétera) ahorita, en las vacaciones, estoy aprovechando la segunda parte de este ciclo: descanso en serio, tiempo para organizar mi casa, mi necesidad de disciplina desde dentro, Xim en un plan mucho más compañera y menos huésped, R... bueno, él es él y en mí no está cambiarlo, sólo conocer sus ciclos.

    Por primera vez desde que me mudé, mi departamento es un espacio habitable, ¿cuándo lo inauguramos? Aguanta organizar una comidita, una tarde de películas, una fiesta modesta (el edificio es chiquito y los vecinos "ya son grandes", ja) o algo así. Estoy muy orgullosa de la forma que tomó mi espacio...

    Eso de la "disciplina desde dentro" es una cosa que siempre me ha costado trabajo. Digamos que tengo potencial para la malcriadez, para no hacer cosas, para dejar que alguien más haga lo que yo no quiero hacer (normalmente tiene que ver con eso de las labores domésticas). Mi principal reto cuando decidí independizarme era ése, y ha seguido siéndolo durante los años que llevo en esto de vivir por mi cuenta. Así, el asunto de "tender la cama diario", que es un logro de adolescente, es mi principal prueba de que estoy mejorando a estas alturas de mi vida... Bueno, mientras ocurra antes de los 30, todo bien.

    and now, for something completely different... después de recibir yet again otra llamada de promoción para la señora No-Sé-Quién (anterior dueña del número, supongo), decidí darme de alta en el Registro Público de Consumidores y en el REUS (que es lo mismo pero para bancos y cosas financieras). Si todo sale bien, en un mes no podrán volver a llamarme para pendejadas durante los próximos 2 años; si es cierto, serán los 5 minutos (en total, entre los dos registros) mejor invertidos de este año... ¡Creo que vale la pena probarlo!

    5.3.08

    Post adeudado

    Le debo este post a uno de mis alumnos, "El Barbas" (juro que él así se autodenomina... tengo otra alumna que me cae re bien y que se autonombra Satán). En algún momento de la clase de Estadística, les comenté que si seguían diciendo tonterías, iban a terminar en mi blog, que a ese paso se estaban volviendo una fuente invaluable de material. Eso, en lugar de espantar al susodicho, le resultó de lo más divertido, y ahora inclusive quiere la dirección para presumir sus "frases célebres".

    De cualquier manera, y aunque no soy una mujer de palabra, me gustan tanto que las postearé:

    Frase 1: "Mi maestra de la primaria decía: 'Daniel, si no te aprendes las tablas de multiplicar, no vas a llegar a ningún lado'. ¡Que me viera ahora! ¡Segundo cuatrimestre! In her face!"

    Frase 2: "¡Hoooola, Coppelia! ¿Me extrañaste?" (respuesta sarcástica a cargo de su servidora) "No finjas, seguro que el fin de semana, aunque sea un ratito, te preguntaste: '¿Qué estará haciendo mi alumno, el barboncito ese chistoso?' (carcajadas generales)."

    Frase 3: "Ah, yo no soy exfumador: yo soy un fumador retirado"

    ¿A poco no lo aman?

    7.2.08

    Notitas

    1. Admito que vi el trailer de "Dark Knight" mitad por morbo y mitad por fan de Batman (no sé que es peor, jeje). Ahora muero de ganas de ver la peli y... chale, creo que el mejor trabajo de Heath Ledger fue precisamente su último trabajo: "instrucciones para transformar tu depresión en furia creativa".

    2. No sé si me deprime no poder escribir, o si empiezo a pensar en escribir nada más porque estoy empezando a deprimirme. Escribiría "Who cares?", pero ahora resulta que a mí me importa...

    3. Se murió una de mis maestras de la universidad. ¿Cómo me enteré? Por muchos lados, es noticia circulante. Una de esas mujeres a las que medio mundo aborreció cuando estudió con ella y que unos cuantos aprendieron a apreciar como profesora. No sé si el aprecio se generalizó a ella como persona (ahora que soy profesor sé que no es lo mismo ser "profesor" que ser "persona"). Siento desde lejos los desgarrones de vestiduras, los "era tan buena". Yo le admiré mucho la capacidad intelectual. Confieso también que lo que más me entristece de su muerte es presentir que la docencia para ella fue una salida lateral "satisfactoria", pero que no la llenó del todo. Imaginar ese velorio lleno de alumnos, colegas, familiares... pero no amigos. Tocó muchas mentes, sí. Tengo la sensación de que a nivel personal le hacía falta experimentar cosas, vivir fuera de las aulas. Pero esa soy yo y mis recuerdos de esa mujer en específico. ¿Cuánto tardarán los demás en volver a olvidarla?

    4. Las notas están muy down, juro que yo no lo estoy todavía.

    5. A los temas pendientes se le agrega mi redescubrimiento de Xalapa, el viaje a Tlacotalpan, el amor por los largos viajes en carretera y otra vez Paul Auster y la música del azar.

    6. Estoy contestando uno de esos chismógrafos musicales. Ah, qué risa...

    7. Por fin, por fin, estoy escribiendo un cuento. Ya les platicaré.

    17.1.08

    Raconteur

    Ahora sí. Al menos, el recuento.

    Durante la cena de Navidad, mi tío el de las fiestas de disfraces alocadas hizo como de terapeuta de grupo (finalmente a eso se dedicó durante un tiempo, y en realidad lo hace muy bien) y decidió sentarse con mis primos y conmigo, para después hacernos preguntas sobre nuestras visiones de vida y demás; una cosa sabrosa, pues. También nos hizo la siempre gustada pregunta "¿Qué fue lo mejor y lo peor del año que está por terminar?". Hubo respuestas de todo tipo, desde mis primos los más chavitos que han tenido un año difícil, hasta mi primhermana roomie, la optimista, que en realidad sólo halló 'buenos'.

    Para mí, como para buen adulto, la respuesta se complicó. No hubo 'buenos' separados de 'malos' con bendita obviedad:

    1. Me corrieron (así, gacho, aunque no tan gacho como ya verán) de mi anterior departamento. Eso originó que encontrara yo un departamento no tan grande, pero en mejor estado, más cerca de la universidad y sin alfombra por todos lados, con gas estacionario de ese de medidores individuales (¿alguien recuerda mis semanas de baño con agua fría porque el gas no pasaba?)

    2. Cuando se originó la mudanza, mi tía decidió que a este lugar tan chiquito ella no se venía y me dejó sola por primera vez en 2 años. A raíz de eso, mi primhermana se volvió mi vecina de habitación, yo hice por primera vez un contrato de arrendamiento a mi nombre y tuve que asumir que ahora el 'adulto responsable' soy yo. Además, me ahorré la lanzada que le dieron por no salirse a tiempo del anterior depto (yep, lanzaron sus cosas... un mes después de que yo me salí).

    3. Además, ahora tengo un menaje de casa completito que es mío y a mi gusto: comedor, sala, libreros, una estufita, alacenas que sólo tienen mis trastes y mi despensa. Mi espacio (compartido).

    4. Duré 6 meses sobreviviendo con sueldo de profesora principiante, porque en mi anterior centro de trabajo decidieron no volverme a hablar. Gracias a esa decisión, aprendí a vivir con gastos recortados, a administrar mejor mis tarjetas de crédito, conseguí dos ofertas de trabajo muy buenas, desmitifiqué a LA AGENCIA y ahora tengo un trabajo estable como freelance para la Agencia fantasma, en donde estoy trabajando muy a gusto, gracias.

    5. Además, comprendí que dar clases es mi prioridad, antes que enriquecerme enormemente trabajando para otra agencia, o que ganar fama, fortuna y prestigio.

    6. Encontré a R (o R me encontró a mí). Eso me causa una felicidad grande, y también derrames biliares, contentos súbitos, enojos megatónicos, ternurita, tedio, emoción y todas esas cosas que pueda generar ese asunto de empezar a compartir el espacio con alguien, y con miras a hacerlo durante al menos 10 años (con refrendos sucesivos abiertos). Emparejarme ha sido fuente de estrés, alegría, desesperación y angustia y emoción y paz y todo. Es muy raro y al mismo tiempo muy agradable.

    7. R trajo aparejado un universo de gente nueva, diferente, maravillosa (casi todos, jaja). De ahí están saliendo nuevos amigos que al parecer estarán aquí longtemps (al menos una de ellos ya es bien importante en este relajo que tengo de existencia). Lo que se siente cabrón es descubrir que tengo más en común con los amigos que empiezo a conocer, que con aquellos a quienes conocí hace 11 años y con los que de pronto ya tengo tan poco en común... Con sus honrosas excepciones, me llegó la fecha de saber que la gente cambia y el tipo de cariño que le tienes también.

    8. Empecé la maestría en Diseño Creativo Digital, por fin. El lado digital me tiene medio sin cuidado, pero el lado de diseño... uf. Espero terminar el próximo año y por fin poder decir que soy MDC en vez de decir que soy LAE. Eso (que es bueno) hizo que el fin del año pasado fuera más estresante que de costumbre, con maestría los sábados y clases y agencia y R entre semana (y R también los fines de semana).

    9. Ah, y esas ocupaciones (agencia, R, depto, universidad, maestría) son muy satisfactorias. Pero me quitan tiempo para ver a la gente que quiero. Mi familia ya lo resintió mucho (y yo resiento ese resentimiento y me he vuelto mucho más loner) y yo extraño mucho a mis amigas que hasta hace un año veía con una regularidad brutal de al menos una vez a la semana (o que comíamos diario juntas, por ejemplo). Entonces, siento que he crecido pero también que quiero acercarme de nuevo a mis amigas y que es mi obligación hacerme un espacio para ellas.

    10. Bueno de a madres: gracias a R y sus amistades raras, nos cayó un proyecto... en pleno fin de año. Escribimos un librito a 2 manos (3 si contamos que M nos ayudó en nuestra hora de necesidad, con todo y que también andaba como lurias), sobre una de nuestras pasiones en la vida (comer) y fuimos muy felices. El único inconveniente fue el tiraje reducidísimo y que no 'circulará', sino que la asociación que lo pidió lo regalará a sus agremiados... así que sólo tenemos 2 ejemplares. No llegué a los 30 sin escribir mi primer libro... Y con R... Ahora sólo nos falta plantar el árbol... El hijo puede esperar, bien, gracias ;).

    En fin, que ese es un buen recuento del narrador (raconteur) y un buen resumen de mi 2007. El 2008 pinta bien, o al menos eso espero. Sé que traerá sorpresas y maravillas y dolores y quebraderos de cabeza y emociones. Así es la vida, o al menos la mía, y me encanta.

    Todavía faltan más aventuras, pero esas después. Ahora debo ir a la regadera, al banco, al mercadito y a la Agencia fantasma, en ese orden...

    29.11.07

    De Sergio Pitol

    En El arte de la fuga:

    «Uno, me aventuro, es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores, bastantes fastidios. Uno es una suma mermada por infinitas restas.»

    Coincido en muchos de los puntos del maestro de R (si quieren conocer la trayectoria intelectual de alguien, averigüen la de su maestro, ja. El mío está siendo R). Prometo, como obsequio de cumpleaños, hacer mi propia lista de sumas.

    Y ustedes, queridos no-lectores, ¿cuál dirían que es la suma que les da forma?

    15.9.07

    Life in a cast

    Inmovilización. Vaya, no es tan incómodo como suena. Al menos, mi tobillo derecho no lo cree así. La férula está haciendo su trabajo, dándole tiempo a los ligamentos que me despedorré el lunes pasado para que se reacomoden. Todo mundo había dicho que el pie dolería, que el frío, el calor, que no sé que tanto. Pues no. Creo que cortesía del tipo de esguince, lo único que no quiere hacer mi pie es precisamente lo que mejor le impide el yeso: moverse de costado. De ahí en más no duele nunca (a menos que pase demasiado tiempo apuntando hacia abajo, en la posición habitual de un pie; me las he arreglado bien para tenerlo arriba casi la mitad del día).

    Lo que fue molesto durante los primeros dos o tres días fue habituarse a las muletas. Mis hombros y mis brazos nunca han estado capacitados para cargar con mi peso. Vamos, ni cuando era una niña raquíticamente flaca y mi padre me decía Popotitos podía sostenerme suficiente como para cambiar de barra en un pasamanos... Ahora, de pronto, toda mi movilidad depende de que mis hombros soporten ser la cúspide del columpio que balanceará mi cuerpo entero hacia adelante. Los dolores más terribles fueron los de espalda y brazos el martes y el miércoles. El jueves ya había perdido mi habitual buen humor, y llevo 2 noches sin ir a mi departamento: tres pisos diario es demasiado esfuerzo.

    Aún así, mi mayor dificultad no es física: lo que me ha hecho pedazos en la última semana es la sensación de no poder realizar actividades simples por mi misma, o que éstas requieran mucho más tiempo del normal. Bañarme se ha vuelto una actividad meramente utilitaria, invierto mucho más tiempo en los preparativos que en el regaderazo por sí mismo. Tengo que planear mis movimientos cuidadosamente, porque no se me puede olvidar nada: regresar a la recámara requiere muchos más movimientos de los deseados.

    Como el tobillo inmóvil es el derecho, he tenido que olvidarme del automóvil (por muy automático que sea, el bulto que ahora tengo por pie le estorba al acelerador). De pronto, toda mi locomoción depende de la buena voluntad del prójimo. R ha sido un gran prójimo, aunque en realidad parece que estoy terminando con sus reservas de energía y paciencia. Estoy durmiendo en su casa, donde rengueo de aquí para allá.

    Es raro. Tanto tiempo peleando por transformarme en una mujer independiente, y ahora que tengo que depender de muchos para todo, no puedo evitar sentirme inútil. Como sea, también me gusta saber que hay gente que se preocupa por mí. Por ejemplo, en la agencia he trabajado como negro esta última semana, pero el equipo ha sido un gran apoyo en todos los sentidos y finalmente me siento en casa. Mi familia aumentada (la niña-gato, A, J, por supuesto R, Xim) ha puesto 200 de energía en esto y se han preocupado por mí hasta el punto de lo inimaginable.

    Total, que me falta al menos una semana más. Las muletas ya no son tan molestas, ya me pude pasar un día entero sin analgésicos, y cuando salgo con R nos podemos estacionar en cualquier lado... Algún servicio tenía que prestarnos mi patita, ¿no?

    13.8.07

    De mudanzas y disfraces

    De disfraces

    Pues el disfraz siempre fue de maestro de ceremonias. Heme aquí:



    La fiesta fue divertida, pese a que R Hyde fue (eso no es lo malo) y le dio un telele neurótico-agotamientoso de espanto (eso sí es lo malo), que me llevó de regreso a mis peores ratos de cuidar a A. durante las fiestas familiares porque "se sentía mal" (creo que estar rodeado de gente lo ponía mal, jiji). Por supuesto, no fue una noche fácil, y una mañana siguiente complicada, pero creo que después de hablar y hablar y hablar dejamos claros nuestros puntos y esa "confrontación" parece haber ayudado a que se diera cuenta de que llevaba deprimido más de lo que cree...

    De mudanzas

    La vida de adulto no es sencilla (creo). Lo bueno es que si algo te da la vida es tiempo para que practiques; si no te sale a la primera esto de ser niña grande siempre te van a volver a atorar, y así en algún momento tendrás que dar el paso a la adultez (es regla).

    En fin, que lo de arriba viene a cuento porque voy a iniciar el gran paso decisivo en esto de volverme adulto: mudarme con contrato a mi nombre a un departamento que será más mi responsabilidad que de nadie más. La mudanza incluirá:

    1. Tres libreros llenos (y los libros que no tienen lugar)
    2. Dos gatos
    3. Doscientos treinta y ocho discos compactos (neh, no los conté, pero suena bien)
    4. Una cantidad estúpida de libretas
    5. Una cantidad aún más estúpida de fotocopias
    6. 45 vasos de vidrio
    7. Un chingo de ropa
    8. Más o menos la misma cantidad de zapatos

    Además, habrá que comprar una estufa (Wal Mart a meses sin intereses, o Viana en efectivo, dependerá del precio), contratar la luz, mudar el teléfono y las cuentas. Probablemente ahora sí cambie mi credencial para votar al DeFectuoso... ay, qué miedo.

    En un par de días me dicen si el departamento que me encantó puede transformarse en nuestra nueva casa (la de Jacinto, Galleta y mía) o si tengo que empezar a buscar otro sitio en donde vivir.

    Lo crítico es que mi tía está queriendo quedarse aquí... pero yo ya dije "me vale" y "me voy". Eso me dejará sin cierta cantidad de dinero, y tendrá que encontrar soluciones rápidas. Confío sobre todo en que se de cuenta de que por separado no podemos tener un espacio propio, y que por lo tanto moverse es sólo el principio de un nuevo viaje.

    Las mudanzas también tienen que ver con cambios de vida. Abrí los brazos y dejé ir a una persona que significó mucho para mí durante un cierto tiempo de nuestras vidas. Extraño a las que éramos, no a las que seríamos. Las que somos no saben estar juntas. El viernes dije: "¿deveras?" y me respondí "sí, deveras". Y solté lo que quedaba y me despedí con gusto de la nostalgia. Ni pex.

    Siguen siendo años interesantes en mi vida: muchas cosas se definen, me he liberado de mis últimos secretos en este mes, me busco y me encuentro. Dos gatos, una casa, nuestra cama individual, un sofa cama, mi prima como huésped recurrente de los lunes y los miércoles a partir de ya casi...

    Lo que descubro me gusta. Lo que se va no hace falta. Lo que se queda es lo bueno. Sigo adelante.

    31.7.07

    E.T. search home

    (sorry, no se me ocurrió otro título mejor)

    Pues la búsqueda de departamento ya está en la fase crítica. Hemos pasado de 12 páginas con 16 posibilidades cada una, a 16 departamentos pendientes de visitar y 18 teléfonos pendientes de marcar (una cifra mucho más manejable, vaya que sí).

    Al día de hoy, por ejemplo, llevo vistos 6 departamentos. Los resultados son los siguientes:

    1. El primer departamento: gigantesco. En el edificio se escuchan perros, así que mis gatos no tendrían problemas de vivienda. El único pequeño drama fue que en realidad el sitio no nos lo mostró el de la inmobiliaria, sino que el vecino que se acaba de mudar al piso de arriba nos dejó entrar a su departamento. Me impresionó mucho, para bien.

    2. El segundo y el tercero están sobre un eje vial. Sopas. El edificio se ve viejito en la entrada, pero los departamentos están muy cuidados. El mayor problema es que (como buen edificio viejito) tienen unos clósets minúsculos. El de una recámara era, además, oscuro. total, que sólo si la urgencia me orillase a ello.

    3. El cuarto me llevó al quinto: visité un departamento que sonaba barato y se veía... pues minimalista. Una sola habitación, estilo estudio. Una cocina de juguete (la ventaja es que ya tenía la estufa integrada) y un bañito respetable. El gran problema es que ni con toda mi buena voluntad puedo meter todos mis tiliches ahí. Vamos, o mis libreros o mi cama, pues. Cuando la portera vio mi cara de decepción, me dijo que el departamento de abajo también lo estaban rentando, y me llevó a ver (o más bien a imaginarme) el otro lugar. Pisos de duela, recámaras de tamaño decente... pero parece Hiroshima, porque lo están remodelando completito antes de rentarlo. Total, que no creo que lo tengan listo para cuando lo necesito.

    4. El sexto no tenía teléfono previo, sino que había que llegar y tocar. Pues llegué y toqué. Una señora malencarada se asomó por la ventana y me dijo que de inmediato mandaba a alguien a mostrarme el depto. Cuando me abrieron encontré un patio luminoso... Ah, qué emoción. Hagan de cuenta una privada a la antigüita, con su patio central y todos los departamentos con la puerta al centro. Cuando al fin lograron abrir el departamento, me encontré con una sala comedor de tamaño razonable, techos altos, un baño en excelente estado (un poco furris, con unas puertas corredizas de pavorreales) una cocina con estufa instalada, una recámara pequeña sin clóset (perfecta para el despacho de mi tía, pensé) y una grandota con un clóset gigante (aunque sin puertas).

    Total, que emocionadísima subí a hablar con "la tía", que en ese momento estaba agarrando cara de sr mi posible casera (sí, la señora malencarada del principio). Se quejó de su hipertensión y puso cara de "¿para qué me molesta?". Después de que le dije que me había gustado mucho el departamento y que en realidad me encantaría rentarlo y para eso necesitaba saber los requisitos, me los ennumeró con una mezcla de desesperación y espíritu burocrático del bueno (ya saben, ese estilo de "trae este documento, original y copia. La copia me la deja a mi, el original me lo enseña. Trae también este otro documento, original y copia. La copia me la deja a mí, el original..." etcétera...) Cuando ya me había resignado al mal estilo de mi posible casera, hice la pregunta trascendental: ¿puede haber animales en la casa? Cara de desprecio de la posible casera: "NO". Es que tengo dos gatos, y no pienso deshacerme de ellos para mudarme. "Pues no se aceptan animales". Pues ni modo, es una lástima; no tengo modo de deshacerme de ellos. Gracias y que tenga buen día.

    En fin, que de mejores lugares habrán corrido a la Galleta y al Jacinto, pus bah.

    Mañana tengo cita para ver otros dos departamentos, y si me da tiempo de ver uno o dos más antes de ir a presentar mi reporte semanal, pues mejor. Para el jueves una cita más ya programada y dos posibles (si mi programa me lo permite). De los 6 que ya vi, sólo 1 pasa a finalistas. No importa, todavía tengo que marcarle a 18 más para ver si me convienen...

    22.7.07

    Notas al margen

    No le he hablado al loquero.

    Lo de la escuela fue pan comido, nomás llamé y ya.

    Preparé la clase, y fui a ver las exposiciones. Están chidas. Hoy termino de calificar sin falta.

    El proyecto de la agencia fantasma salió bien.

    Cobré en la escuela el jueves. Mañana lunes tengo que ver lo de los cobros en la agencia y en la revista.

    Esta semana toca hablar a los departamentos en renta. Oh, emoción.

    No he logrado escribir ni tantita ficción, como que tengo las ideas atoradas. Ya veremos cómo corregir eso.

    Ayer en la noche me dio un amago de telele. Se me bajó el azúcar, la presión, qué se yo. Pero por eso probé el néctar de ciruela de Jumex, está chido.



    Total, que lo que parecía terrible a principios de semana no lo fue tanto. Tengo que poder (creo que estoy pudiendo) con la ansiedad. Está chido.

    6.7.07

    Últimas noticias...



    Inicié este post con la finalidad de poner una foto de mis dos pacíficos gatos durmiendo uno junto al otro sobre mis piernas, cuando me cayó la noticia. Ya es oficial: debo de mudarme. Ahora sí, sin plazos dilatorios, sin etcéteras. Resulta que en realidad ni departamento no es mio, sino que lo sub sub sub arriendo (o sea que yo lo rento de mi tía, mi tía lo renta del Tranzas y el tranzas lo renta de sus propietarios). Bueno, resulta que los propietarios quieren sacar al Tranzas, y de pasada pues nosotros tendremos que salir de aquí.

    La gran ventaja es que conseguí casi un año entre la primera amenaza y la segunda (sí, adivinaron, deberé de mudarme en diciembre o antes) y que ahora ya no estoy tan asustada. La desventaja es que ya vi que mi nivel de ingresos alcanza justo para mantener una renta tan baja como la que pago ahora, no mucho más.

    Las opciones, pues son:

    a. Seguirme mudando con mi tía, buscar un depto en el que podamos meter casa y despacho en uno, por la misma zona y que salga más o menos en lo que pagamos ahorita (la verdad, la veo factible... pero si me mudo se me antojaría que el depto fuera todo mío...)

    b. Mudarme por mi cuenta a un depto más chiquito y barato (me encantaría, pero con mi nivel de ingresos sólo creo poder pagar un pulguero a mitad de una colonia fea fea)

    c. Hacer lo que sospecho desde siempre como mi ruta desesperada: seguir como si nada, y en noviembre agarrar mis libros, mis gatos y mi ropa... y regresarme a casa de mis papás (la opción abiertamente pinche, caray)

    En fin. Si tuviera lectores, pediría sugerencias. Como no tengo, me las tendré que apañar en la vida real, Chin.


    (y como cabe suponer, de todos modos puse la foto de mis gatos, nomás porque me dio la gana)

    20.6.07

    Odio a los limpiaparabrisas

    Dicen que a la gente se le conoce por lo que ama y lo que odia, así que váyanme conociendo. No creo que sea motivo de vergüenza afirmar que los limpiaparabrisas son una subespecie humana que no lamentaría ver extinta una mañana cualquiera (imagino salir a la calle, detenerme en el alto de Cuauhtémoc y eje 6 y descubrir que sólo queda el vendedor de periódicos, el de flores y la cuarteta de malabaristas de fuego). No los detesto tanto como para salir con mi propia escopeta a cazarlos, pero sí, me gustaría de pronto encontrarme con su ausencia en las esquinas.

    Mi odio no es gratuito. Tengo una serie de experiencias con el gremio que van de lo ridículo a lo francamente espeluznante, cositas molestas que resultan aún peores que las trastadas de mis alumnos. Compartiré algunas sólo porque esa es la razón de ser de este blog (y porque, como bien se deja suponer, este post tenía como intención contar dichas historias y no hacer patente mi aversión de gratis).

    1. Fin de la primera quincena en un nuevo trabajo. De jefa de redacción en una revista minúscula, me transformo en corrector de estilo en una revista mediana (y en la agencia del terror). Por supuesto, hube de vivir esa primera quincena con los restos de mi último cobro en la revistita (y un finiquito pequeñito también, cortesía de los tres meses que figuré en la empresa). Justo es afirmar que ese último día no tenía ni 50 centavos en la bolsa: vamos, que si no cobraba mi cheque no comía. En el largo trayecto de casa de mis padres a la oficina, un limpiaparabrisas más sucio que el asfalto en el que yo rodaba me ataca (sí, ese es el verbo). Pese a mis súplicas y mis gestos de rechazo, el sujeto sigue limpiando el vidrio. Yo, sin un peso, pongo cara de circunstancias cuando él termina y le hago señas: "no dinero". En respuesta, el sujeto —con indudable pinta de pordiosero— me escupe el parabrisas que recién limpió. Nunca me había sentido así de humillada.

    2. Constantemente, en la esquina de Insurgentes y Yucatán, me ataca una horda de limpiaparabrisas. Estos sujetos trabajan hasta las 12 de la noche. Quieras o no, te limpian el vidrio, y no llegan de uno en uno sino de dos en dos o rodean el coche entre tres. Intenten ser una mujer sola de noche manejando rumbo a su casa. Por supuesto, soy cliente frecuente de los fulanos en cuestión (y los detesto).

    3. La vida da vueltas y ahora me encuentro buscando una chamba nueva que me permita ganar más lana de la que me da el sueldo de maestra (o sea, algo que me permita un poco más que pagar la renta y mi tarjeta de crédito). En el camino a mi entrevista de trabajo, al esperar una vuelta en U sobre Barranca del Muerto, uno de estos fulanos lanza el chisguete hacia mi parabrisas. "Vale madre", pienso, mientras le insisto al tipo en que no, no quiero que limpie mi parabrisas, y no, tampoco voy a volver a pasar a la próxima, y no, no traigo dinero, así que ni pierda su tiempo. El fulano pasa de la simpatía a la súplica y de ahí al franco enojo. Me golpea el cofre y me grita: "¿pues entonces para qué sale a la calle de jodida?". "¡Pues para buscar trabajo, huevón!" le grito mientras me alejo.

    ¿Así, o más? Sí, se supone que existe una sección en el reglamento de tránsito (o en alguno de los códigos, o algo así) en el que se supone que puedes denunciar a estos cabrones para que los policías les pongan un alto... Siendo realista: ni tenía tiempo de poner la denuncia (en cada uno de los casos perder tiempo habría sido fatal) ni los polis habrían hecho otra cosa que sacarles un pedo y una mordida, y a la siguiente vez que quisiera yo pasar por esos cruces... bueno, mejor ni me lo imagino. En fin, que sobrevivo en la misma ciudad que ellos, pero si algún día los fotonizan, creo que aplaudiré. Intolerante, ¿y qué?

    12.3.07

    Lunes de ciudad.

    Traigo tanto pinche cansancio que la verdad no me quiero dormir. Mañana, en teoría, llego a las 7 de la mañana a recoger exámenes "para resolver en casa" (una bonita idea que se me ocurrió, mandarle un caso práctico de 8 páginas a mis alumnos de Mercadotecnia Estratégica, famosos en toda la escuela por lo reacios que son a la lectura...) Después de eso, ooooootra vez el grupo de semiótica en donde se encuentra el "Rat Pack", al cual, si se presenta, les aplicaré un examen de 10 preguntitas sobre el libro que tenían que haber leído (y eso no estaba en los términos de la evaluación, para que vean que a veces las excepciones les sirven... bueno, no, en realidad ni leyeron el libro así que en realidad sólo lo hago para nivelar la percepción de "maestra ojete").

    Ya cuando termine, podré regresar a mi casa, o —con un poco de entusiasmo— al museo (tengo muchísimas ganas de ir a San Ildefonso, a ver la exposición ésta de Revelaciones). R anda como loco, cortesía de su trabajo. Mañana cumplimos meses y ahora quería prepararle una sorpresa bonita, pero supongo que tendré que dejarla para una temporada laboral un poco menos acelerada (creo que ocurrirá cuando cumplamos 10 años de casados). Al menos ya le tengo un librito, que me regalaron por comprar dos de Compactos Anagrama y que espero que le guste.

    El bautizo al que fuimos el sábado me puso realmente bien. En lugar de bautizar al sobrino (ah, porque ya decidí que también es mi sobrino) sólo por la iglesia, se organizó una ceremonia emotivísima en la orilla del lago de Pátzcuaro... La ceremonia fue intensa, inteligente, tremendamente mística, lúcida... Vamos, que en realidad me la pasé llore y llore y tomando fotos con la cámara digital de los papás del sobrino. El chamaco, además, es adorable: no llora, todo el tiempo está chisposo y encantado de tratar con gente y si hace berrinches se le pasa en tres segundos (como buen teatrero).

    Tuve un fin de semana precioso, pues. Porque no sólo fue el bautizo (que además hizo que el rito tradicional católico demostrara ser un sinsentido), fue también descubrir a los amigos de R y tomarlos por propios, desear súbitamente casarme en una ceremonia nuestra (no oficial), caminar con él tomados de la mano por las calles de una ciudad que amo con fervor, dormir piel con piel, llorar en sus brazos, cantar en el coche a voz en grito, reírnos como tontos (y hasta pelear un poco, por que no). Fue encontrarme de narices con la vida nueva que estamos construyendo. Maldita, maldita impaciencia, que es el demonio contra el que lucho todo el tiempo.


    (Pienso en la carencia de público de estos textos, y me gusta)