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9.10.11

Obsesividades y compulsiones

No sé si pase en la vida de todos, pero al menos la mía se rige por ciclos. Su duración siempre es indefinida, pero puedo sentir claramente cuando uno se abre y otro se cierra. Los últimos han sido brutales, no a un nivel externo (el exterior se mantiene más o menos en el mismo estado siempre, aunque mi cabello tiende a dar cuenta de ello) sino interno.

Sí. Los últimos quiebres de ciclo me han dado para cuestionarme otra vez quién diablos soy, quien diablos creo que soy, qué hago y por qué lo hago... Generalmente termino los ciclos con muchas más preguntas que respuestas, pero también con una serenidad de espíritu que característicamente pierdo en la temporada previa a cada cierre.

El post anterior lo escribí justo en la mitad del nadir del ciclo (que es lo mismo que decir "el cenit de la crisis"). Esa pregunta que se revuelve obsesivamente sobre de mis acciones actuales y procura ayudarme a llevar la cuenta de si soy la persona que espero ser. El inicio de esa crisis me marcó: demasiado enojo acumulado, demasiada paciencia encubriendo la ira; mucha frustración, descubrir una vez más que repetí el karma (desentendiéndome de mi propio compromiso con evitar esa misma historia que pasa ya por tercera vez en mi vida). El dolor de sentir el corazón roto, saberme usada y tener muy claro que fui yo quien lo decidió y lo permitió así.

Hace ya un rato que abandoné la terapia. El grupo en el que estuve y yo no funcionábamos mutuamente: soy malísima tomando la palabra por asalto, si los demás necesitan hablar tiendo a escuchar; soy, definitivamente, bien educada para los estándares de 1920. Eso —como bien me hacía notar la terapeuta cuando podía— ocurre también afuera: hablo mucho de lo que no importa, pero lo que realmente me angustia, me preocupa, me obscurece, puede quedarse en mi interior por siempre jamás.

Sin embargo, hace un par de meses empecé a ir a grupos de constelaciones familiares. Se han movido montones de cosas, en diferentes órdenes. Recordé, de pronto, el terror que tenía de ser vulnerable a cualquier cosa durante la adolescencia (y el maravilloso papel que jugó mi mejor amiga en romper esa coraza). Caí en cuenta de que acumulo demasiadas cosas —otra vez usando la frase de manera totalmente polisémica— y que tengo que dejar ir para poder mantener la salud; que tengo que atreverme a abrir las zonas cerradas antes de que sea demasiado tarde... También de mi propio comportamiento compulsivo, de mi fragilidad emocional. De lo rota que estaba.

Empiezo la batalla de recuperar la salud mental, sin muletas esta vez, y me doy cuenta de que muchas dinámicas en las que estoy metida son todo menos sanas. De pronto me doy cuenta de que hace meses que no me tomo el tiempo de ir al cine, que salgo con los amigos mucho menos de lo que me gustaría (significativamente menos que hace 6 meses). Que tengo 5 animales a los que veo, en promedio, 1 hora al día. Que ya no escribo (y eso, cuando sabes que estás construido de palabras, es dolorosísimo). Que, con todo lo que me dolió no tener materia este trimestre, tampoco sé cómo habría hecho para sobrevivir lo que estoy pasando y dar clases a la vez.

Me apasiona mi trabajo, y en estos días he recibido varios comentarios con respecto a que se nota. Sin embargo, creo que ya dejé atrás la edad en la que eso me hacía tener la capacidad de trabajar 65 o más horas a la semana en él. Recuerdo la época que documenté en correos electrónicos dirigidos a mis amigos (era pre-facebook), cuando estaba tan enfrascada aprendiendo a hacer lo que amo y renunciando a estudiar lo que me apasionaba, que no podía ver a nadie. No puedo evitar recordar lo deprimida que salí de aquella temporada, aunque estaba feliz y orgullosa de lo que había hecho, también sé que estaba tan agotada que pude haberme dedicado a cualquier otra cosa con tal de recuperar mi vida y mi dignidad.

También caí en la cuenta de que llevo al menos 6 meses apostando a que las cosas cambien para bien, pero que al mismo tiempo no estoy nada segura de que esa esperanza sea real o tenga fundamento alguno. Al contrario, cada paso que doy hacia el frente se pone más oscuro. Quiero creer que las señales que leo son ciertas, que amanecerá después de esto. Pero tengo que empezar a asumir mi miedo de estar equivocada, y mi necesidad de hablar esto con quien sea que pueda hacer algo.

Creo que bastaron dos ataques de ansiedad en una sola semana, dos o tres clientes que necesitan demasiada atención, cuatro o cinco cosas que se han atendido poco menos que a medias por culpa de la prisa, de lo urgente que le roba tiempo a lo importante, de descubrir que 20 horas al día, 5 días a la semana ya no me bastan (y que mi cuerpo, mi mente y mi espíritu están cansados de intentar darlos). Que hace meses que no trabajo los fines de semana y que mi mente y mi cuerpo se rebelan cuando intento (o necesito) hacerlo.

Este post no cae en la categoría "decisiones trascendentes". No hay más decisión tomada que la de poner un límite. Uno solo. Chiquito. Si funciona o no funciona... de ahí sí que vendrán decisiones interesantes. En realidad, este post es sólo una descarga que me deja libre para poder trabajar en lo que me urge terminar, sin pretextos, para el lunes. Un suspiro después, justo al terminar de alimentar esta flamita incipiente de rebelión, seguiré con las urgencias. Espero, por mi bien, que por la penúltima vez.

28.10.10

The end is the beggining is the end

Lo logré. Creo que ya pasó el bache de querer dejarlo todo y salir corriendo. Ahora viene la avidez, la emoción desenfrenada de quererlo todo al mismo tiempo: desear demostrar todo aquello que esta empezando a crecer en mi cabeza, iniciar cosas nuevas, más grandes, mejores.

Después de haber pasado por esa temporada en la que extrañaba mucho ser quien fui hace un par de años, creo que me ha llegado el momento de asumir que soy quien soy ahora. No puedo ser nadie más, nada más que esto en este instante. Lo divertido es que una vez que lo asumo, me gusta y me llena de cosas.

Pienso en esta tarde, la más importante que he tenido a nivel profesional en varios años. En lo divertido que fue (y lo estresante y tensionante también). En lo mucho que he aprendido a disfrutar mi entorno laboral, sobre todo cuando pasó de ser un área a ser un universo en constante movimiento. Viajar con otras personas, trabajar hombro a hombro con compañeros de otras áreas, hacerme de amigos nuevos; de pronto descubrir que están apareciendo sueños que antes no tenía y que probablemente me lleven a sitios que ni siquiera imaginaba.

Eso hace que me cuestione mi vida personal, también. Y asumir los múltiples cambios en mi vida personal da como resultado encontrar nuevas personas que me hacen feliz cuando comparto tiempo con ellas. De pronto, mis amigos de la maestría se vuelven el tipo de eje que sólo se crea en la universidad, pero los de la universidad son tan antiguos y queridos como los de la prepa, y los de internet se salen de ahí y me abrazan y escuchamos música juntos y se saben mis chismes mejor que nadie.

No sé. Creo que ésta que estoy reencontrando se empieza ya a sentir feliz de ser. Ahora toca trabajar por que dure...

31.3.09

Bifasica

Mi asesor de tesis empieza a temer que el trabajo se trague mis letras. Yo creo que más bien es probable que estén entrando en un estado de latencia, igual que todas las enfermedades crónicas e incurables. No puedo dejar de escribir, ni aunque quiera. Mi vida entera está compuesta de letras e imágenes que luego se recomponen en historias. Qué importa si después no logro narrar todas esas pequeñas escenas que se conforman en mi cabeza conforme los días avanzan y las personas aparecen y desaparecen: la mujer con la que me crucé en la banqueta la tarde de ayer; el curioso sujeto de la librería que ya estaba ahí cuando llegué y seguía dando vueltas cuando yo me fui, sin detenerse, sin tener un libro entre las manos, sólo perdido entre los estantes.

Creo que estoy en "fase introvertida". Uno de los máximos descubrimientos derivados de mi rollo este con el análisis de temperamento, es que me muevo en la finísima línea que divide la introversión de la extroversión, y tengo temporadas en las que estoy clarísimamente de un lado, y otras en las que estoy evidentemente del otro. Mis fases extrovertidas casan con la participación en círculos de lectura, presentaciones en eventos de lectura de poesía (ja) y otras cosas así de demandantes. Por ahora, estoy concentrada en escuchar música, ir al diplomado, escuchar sin abrir la boca (ya sé que nadie lo imagina, pero sí: puedo estar en un salón de clases sin abrir la boca, sin preguntar miles de cosas, sin refutar), pensar muchísimo e idear, idear, idear.

Eso sí: estoy descubriendo un mundo de ideas que ya no sé si salen de mí o si me vienen de fuera, o si están a medio camino entre uno y otro lado, y yo sólo sirvo como el conector: cuando abro la boca, descubro que ideas muy complejas están acomodándose, tomando forma, configurando los siguientes pasos. Lo cierto es que disfruto ambos momentos de mi persona, y he aprendido a sentirme cómoda con mis ritmos y mi pellejo, en vez de sentirme rara por estar con ganas de leer, escuchar y callar... Falta que acostumbre a los demás a eso, ja.

He tenido un mes de trabajo intenso, con logros chidos (que no me imaginaba conseguir) y problemas curiosos (que tampoco imaginaba tener que resolver). También me topé con la repentina oportunidad de reconciliarme con una parte de mi pasado y, aunque no he actuado a ese respecto, lo cierto es que el sólo haberme planteado ciertas preguntas representa todo un avance en mi caso. Digamos que la ex víctima de bullying que todavía habita en un rincón de mi cabeza está asomando la nariz, para darse cuenta de que sus fantasmas son sólo eso, y que el mundo nunca va a ser tan peligroso de nuevo. Total, que me estoy reconciliando con mi adolescencia también, muy a título personal y sin necesidad externa. Cool.

Pero no todo es trabajo: disfrutar a los amigos, sobre todo a los vecinos, que nos han sido entrañables desde antes, y ahora que vivimos a 6 cuadras los unos de los otros, más. Rockear con amigos distintos cada vez, disfrutar las últimas desmañanadas de sábado con los de la maestría (ya nos urge acabar, dios mío, ya nos urge); ver a la familia, recibir al suegro de visita (y verlo por primera vez en 2 años). Planear (con cierta inminencia) un futuro común.

Ya me voy: cortesia de la gripe y el calor, me sangra la nariz incontrolablemente.

10.3.09

Viaje y de rebote

Fui a Guadalajara. Trabajé a ritmo de locos (lo cual no impide que también haya visto a D, el poeta, y que hayamos bebido y cenado y bebido y platicado mucho), leí un montón de cosas, comí una torta ahogada intrascendente (ay, qué coraje... debí de haber hecho caso de Chato y haberme comido un lonche, pero ya ni qué) y la única foto que me traje de allá fue la de las palmeras luminosas que decoran el Centro Magno.

Después de dos días, tomé otro avión y regresé a Culiacán después de tres años de ausencia. Recordé en el trayecto que justo hacía 3 años que había emprendido el juego de turista que acabó dejándome curada de espantos con las oficinas (y ya ven que volví a caer, ja). Culiacán ha crecido todavía más, aunque también se ha vuelto una ciudad más cara. Además, la señora del presidente tuvo el mal gusto de ir a un evento justo en el hotel en el que me hospedé... me revisaron la bolsa, la maleta, los prototipos y hasta las compras que llevaba.

No lo niego: sigo disfrutando muchísimo a la gente de allá. La mala noticia es que mi restaurante chino favorito ya es una mugre, pero el ceviche de camarón y los tacos Gobernador me hicieron el día. A la mañana siguiente (ya era jueves), a las 6 de la mañana, estaba tomando el taxi al aeropuerto. Pasé frente a la capilla de Malverde y no hice la señal de la cruz.

El avión salió a las 7, justo después de que yo comprara coricos y machaca y chilorio para mi gente. Llegué de regreso a las 10 de la mañana, donde me esperaba brillante (y por primera vez) mi marido. No cabe duda: la vida cambia. Después fue todo dormir un rato, llegar a la oficina, trabajar un poco más y recibir muchas preguntas: "¿Cómo te fue?" "¿Todo bien?" y la triunfal frase de mi jefe, que me hizo la semana, "se te echó en falta". Sí, la vida cambia, y uno trabaja en oficinas sólo cuando lo convencen a uno.

Ahora estoy pasando por mi bonito porceso de adaptación, ese en el que recuerdo que trabajo con más gente, y que puedo platicar y reírme y comer con mis compañeritos. La bendita introversión se instala cómodamente en mí y yo la dejo estar por unos días. La necesitaré.

10.2.09

Post de (y desde el) trabajo

Ya había dicho que no bloggearía en la oficina, pero más pronto cae un hablador que un cojo. La verdad, estoy bastante bloqueada (uno de esos casos en que ya sabes dónde estás y hacia dónde vas, pero no sabes cómo caminar de A a B y a C... una tontería, pues) y entonces me he dedicado a procrastinar, una de mis actividades favoritas (como ya lo saben mis queridos lectores).

En fin, que ya subí el texto sobre la niebla, ya pagué mi inscripción a la maestría (que por lo que parece este cuatrimestre sí estará chida) y ya estoy cursando el diplomado en Teoría Crítica, que el jueves pasado nos dio un pretexto para discutir sobre Marx y el funcionamiento de la economía capitalista, y este jueves versará (que verbo tan cuco) sobre Nietzche y "Así hablaba Zaratustra".

Tengo que avanzar también en la corrección de un par de tesis, la creación de textos para una página de internet y ojalá que algún día tenga tiempo para dormir un poco... Además de que las cosas con el Instituto van chidas.

¿Que no les he contado sobre el Instituto? Ah, pues es un proyecto rete bonito. Lo estamos poniendo en marcha junto con mi tío el de la fiesta de disfraces (que es un tipazo, y no sólo por las fiestas que organiza). Él fue consejero en un centro comunitario en Canadá durante 5 años... y cuando regresó le dio por querer hacer algo semejante acá; lo que siguió fue reunir a la gente más dispar y dispersa que se encontró (es un decir) y formar un comité que está trabajando incansablemente para poner en marcha un Instituto de Consejería. Por ahorita ha sido mucho trabajo de fin de semana, pero bien disfrutable. El asunto empieza por conocerse mejor uno mismo (si recordara la frase en latín, la pondría) y luego por entender mejor a los demás, ponerse en los zapatos del otro, comprenderlo y aceptarlo. Suena chido e idealista: por supuesto que ahí estamos. Ya recibirán más noticias, seguro.

Las tesis son de mi socia, Lalili, y de Gallo, que ya se quieren titula ambas dos al mismo tiempo (sólo que una de la maestría en área creativa y la otra de la licenciatura en sociales)... Me traen carrereada, pero vale la pena, los dos temas de tesis están chidos.

Y ya. Por ahora escucho mi iPod para aislarme y tratar de concentrarme, aunque creo que está funcionando mucho más por el lado "introversión creativa" que por el otro (más deseable) de "introversión analítica". Espero dar el salto hacia el análisis en algún momento antes de las 6 de la tarde (hora de terapia, ja). Me fui.

19.12.08

Disculpen la tardanza...

... pero fuimos invadidos por los suecos. Olvídense de Abba, de Volvo y de todas las referencias pacíficas y seguras que conocían: no hay cosa más difícil de controlar que una sueca neurótica fuera de sí. Bueno, tan fuera de sí como puede estarlo una sueca neurótica (que en realidad es mucho pero poco... pero ahorita les platico).

Sí, estoy hablando de trabajo. Ahorita ya tengo 19 días en la nueva agencia, y la mera verdad es que no me puedo quejar todavía. Mi jefe me cae rete bien, mis compañeros de trabajo son muy distintos entre sí pero no hay un solo pendejo en la oficina (¿se imaginan una oficina sin pendejos?) y aunque hay un chorro de trabajo, la mera verdad es que creo que este ritmo y poder intercambiar ideas con gente ya me hacía falta.

Por lo pronto, los personajes centrales son Chato, quien a partir de enero se transformará en el junior a mi cargo; Maro, una compañera que me conoce mejor de lo que yo la conozco a ella a base de pura referencia cruzada (aunque eso ya se los había platicado, creo); M&M, una socióloga peculiar y encantadora con quien tengo el cumpleaños en secuencia; Belle, quien estuvo *así* de cerquita de ser mi junior pero siempre no; Cid, que, como su nombre lo indica, es un campeador... Ya iré platicando sobre de ellos y las historias locales con más detenimiento... Aunque me voy a saltar la historia de la comida de mi área y los desfiguros que ella implica...

El caso es que no he parado. Hemos tenido estudios día tras día tras día tras... bueno, ya entendieron. Esta semana hubo dos. El primero de ellos fue el que involucró a una suequita que nos habló a Chato y a mí diario durante las dos semanas previas al proyecto. Llegó 6 horas antes de su estudio a tener una reunión, acompañada por Björn el vikingo (sueco prototípico: 2 metros, rubio casi albino, ojos azul transparente, sonrisa suave). Ella se veía morena, delgadita, alta, de enormes ojos inocentes, linda sonrisita de esas huidizas... y un bigotazo que logró desenamorar a toda la oficina. Sí, Anni-Frid resultó ser una mujercita mona, pero terrorífica.

Es que no saben el nivel de control que puede ejercer un par de suecos. No gritan, no se enfurecen, pero presionan "amablemente" hasta que te hacen ceder o terminan con tu cordura. Así viví 3 días, entre ellos mi cumpleaños (en el que no comí y salí de trabajar a las 10.30 de la noche). Terminé agotada física y mentalmente, con tres días de maldormir y malcomer a cuestas. Eso sí, vienen de regreso en enero... y reforzados. Ya prometimos no volver a mencionarlos hasta un par de semanas antes (o sea, de aquí a inicio de año).

Lo bueno es que esta semana terminó bien, con un estudio muy padre (digamos que entrevisté a gente que me subió el ánimo y me dejó con la impresión de que se puede ser hermosa siempre y cuando uno lo quiera) y que descubrí que, por perra que sea la circunstancia, si el conflicto me sobrepasa mi jefe estará ahí para obligarnos a resolverlo, ¡ja!

El cumpleaños
Estuvo, sinceramente, de poca madre. No me refiero al mero día (ya les conté que los suecos me tenían prisionera), sino a la fiestita. Mucho borracho contento. Gente que tenía mucho rato de no ver (como mi primo, mi excuñada a la que quiero harto, excompañeritos profesores, y la súper sorpresa de los prófugos europeos que regresaron sin avisar) . Tres o cuatro regalitos que me pusieron rete contenta. En general, creo que todo mundo se divirtió mucho, que es de lo que se trataba la cuestión. Además, Lord Vader pagó sus culpas a palos y, aunque cuando la gente oye "piñata" dice "¡qué teto!" lo cierto es que nadie se negó a ganar dulces, cigarros o condones, ¡ja!

En general, mucho mejor que mis primeros XV.

P.D.: Hoy nos tocó ver al naco del chef Oropeza estacionarse en una esquina prohibida en la Condesa, tan campante él. De esos idiotas que creen que porque traen un Mercedes Benz rojo y salen en la tele, la grúa no les va a hacer nada. Bueno, ojalá que sí se lo hayan cargado. Si no por ser de los nacos que se estacionan en esquina y no dejan subir a las banquetas ni a pie ni en silla de ruedas, si al menos por ser pésimo chef, ver jitomates como si no supera que hacer con ellos, y usar una chamarra de piel pitera que intenta ser rockera...

3.12.08

Se los dije...

Pues sí. Después de que yo presumía que mi libérrima relación con la Agencia Fantasma era lo de hoy, y que yo estaba bien feliz de ser dueña de mi tiempo y tal, pues ¡tómala! Por habladora me pasa lo que me pasa.

Resulta que tuve un momento de debilidad... y pasó un galán con acento británico y me guiñó el ojito. Y ahí voy. Me dijo que si me animaba a formalizar con él, me iba a poner casa, me iba a dar vestido y sustento. Que le gusta la gente curiosa y con sentido del humor. Y sobre todo, que me iba a dar el gasto todos los meses (no recuerdo si les conté, pero mi único problema con la Agencia Fantasma es que han llegado a tardarse hasta tres meses tres en pagarme... y se podrán imaginar que no es bonito). Pues que después de apresuradas negociaciones, en la segunda cita me preguntó si ya podíamos firmar contrato y empezar una bonita relación formal. Yo no hallé "pero" que ponerle a su proposición, y que dejo todo y que me voy con él.

Así pues, desde hace ya un par de días soy propiedad exclusiva de Agencia Grandota. Estoy en una oficina desde las 8.30 de la mañana y hasta las 6 de la tarde (dicen que a veces más tarde... a mí todavía no me toca, está bien). Los viernes entramos un poco más tarde y salimos más temprano. La gente de mi área está chida, todos son muy jóvenes y el ambiente se siente muy relajado entre todos (que no en el nivel laboral, que conste... Se ve que eso seguirá siendo mi fuente favorita de gastritis de por vida)...

Es raro, porque resulta que una de mis compañeras de trabajo es hermana de un excompañero de la secundaria (uy, la secundaria) y además su galán trabaja en la agencia de Medusa. Es muy extraño que alguien tenga tantos referentes semejantes a los míos... Corrijo: es curioso que alguien tenga tantos referentes sobre mí. Mientras no se acuerde (oh, por Dios, que no se acuerde) de lo tetísima que era yo en la secundaria... Por lo pronto, ya me dijo que le recuerdo cañón a mi exjefa y mentora recién recobrada como amiga, y que ella fue una recomendación muy fuerte para que yo viniera a dar aquí.

En fin, que lunes y martes se me fueron en capacitaciones. Hoy ya estuve instalada todo el día en mi lugar, con una computadora, red, mis libros (no todos, no caben) y Lord Chancho Tocino von Sauerkraut instalado y muy vigilante (como siempre) en un punto desde el cual pueda tener visibilidad (es mi cerdo-tótem). Además, mi jefe es un tipo listo (eso está muy bien) y ya me recomendó un par de libros para la tesis de la maestría (sí, mi juguete rabioso). Por supuesto, mi maestro el no-doy-una ya los desaprobó (que muy aburridos y técnicos, le dijo a mis compañeros), pero mi asesor de facto de tesis y mis compañeritos de maestría y yo hemos creído que son grandes recomendaciones...

Puntos extra: las capacitaciones son muy claras. La gente que trabaja aquí es casi toda muy joven. Está en la lista de Great place to work (cosa que no puede decirse de ninguno de mis anteriores lugares de trabajo, no importa cuánto los haya disfrutado o detestado). Se acostumbra trabajar en equipo. Nadie anda de traje. La única persona de mi área que no anda en jeans soy yo, jaja.

En fin. Ahorita todo es luna de miel. Cuando empiecen los cates, bitter no dejará dudas al respecto... pero por lo pronto creo que tomé la decisión correcta. Seguiremos informando, no se despegue de este blog.

29.10.08

Hijodepu**ces del diario...

Sí, haciendo eco de la etiquetita de Aline, hay "things that make you go chale", y me acaba de pasar una de ésas.

¿Recuerdan que recién hace unos meses renuncié a la "augusta institución" (ja) en donde fui docente por dos años? ¿Y recuerdan que estoy estudiando una maestría en ese sitio? ¿Alguna vez les conté que estaba yo becada por ser docente? (¡Con el 50%! ¡Figúrese usted!)

Bueno, cuando renuncié la cosa fue muy tersa (y por lo visto, yo muy ingenua). Me dijeron que sí, que no había tox, que no querían que me fuese, pero que yo pidiera la beca y que ellos me darían el mayor porcentaje posible. Ah, repeat after me: "idiota, idiota, idiota".

Resulta que, además de tardarse 2 meses en resolverme lo de si me daban la beca o no (digamos que estoy en clases desde finales de agosto... y el papel me lo entregaron el sábado pasado), ahora resulta que "sólo me pudieron dar el 10% de beca". Pretexti-razones hubo muchas: que si no se inscribieron nuevos alumnos y por eso no pudieron aumentar el porcentaje destinado a becas; que si se hizo todo lo que se pudo y que si el cuatrimestre que viene me tratarán de dar más (éste es el penúltimo fckn cuatrimestre), que si la manga del muerto y mi abuela en bicicleta. También me dijeron que "es que como ya no eres docente..."

Total, que de pagar razonables $2,050 por una maestría que está resultando ser bastante mediana (agh, está bien, con todas sus letras: de una mediocridad rayana en falta de interés) ahora me meten en el brete de pagar... ¿Cuánto es $4,100 menos $410? Ah, sí, $3,690 (3,700 pa' fines presupestales). Mta...

Como bien dice uno de mis cuates: "No mames, te dieron de beca la pinche propina".

Eso me pasa por creerles. Pendeja de mí... Me parece una forma baja de presión para que regrese a seguir dando clase. Para colmo, me enteré de que mis materias favoritas (sí, again, las de semiótica) las está dando el sujetillo que se apañó el puesto de coordinación que me habían prometido (con eso de que el sujetillo sabe de todo... No mamar). Total, que de bajeza en bajeza andamos.

Por supuesto, NO REGRESO. Ahora menos que nunca. Con esos pinches modos, ¡a chingar a su madre! Pienso acabar la maestría (ya me faltan mugrosos 6 meses para terminar y conseguir un título que le haga más honor a mis manías), a ver de dónde saco el dinero. Acá en la casa ya estuvimos haciendo cuentas... habrá que apretarnos un buen, pero tengo que sacar ya esta fregadera a como dé lugar, para poder cerrar ese ciclo y mandar a la fregada a esta gente tan poco ética, tan ventajosa y tan hija de la retiznada.

Ah, estoy furiosa. Sobre todo porque me caga actuar de buena fe y que el mundo me recuerde que está lleno de hijos de puta. Seguiré extrañando a mis exalumnos, pero ni pedo. No les voy a dar el gusto, ni de regresar, ni de darme de baja (aunque ya les di la satisfacción de verme llorar del coraje y la frustración... no aguanté y se me salieron mis lagrimitas... me sentí terriblemente babosa cuando me vio alguien que no tenía que verme, en fin).

Definitely, "things that make you go chale"...

1.10.08

Guadalajara, primer mes, proyectos y otras azotadeces.

Fui y vine de Guadalajara, y todo bien, sólo que muy cansado: eso de que te tengan en el avión 4 horas en vez de una no se lo recomiendo a nadie... Y es que resultó que no podíamos aterrizar porque "hay un bache de 7 metros en la pista de aterrizaje" ¿¡Qué!? Nos llevaron a Vallarta, cargaron el tanque del avión y nos volvieron a regresar a Gdl sin pena ni gloria, pero hechos chilaquil, acalorados y cansados de tanto estar sentados. Uf. Ya lo demás fue lo de menos, aunque ni tiempo hubo para echar una torta ahogada, o visitar las famosas Karnes Garibaldi que tanto me gustaron la vez pasada... En fin.

R y yo nos hemos dado cuenta de que sobrevivir al primer mes juntos fue mas fácil de lo que parecía, aunque haya mucha ropa que lavar (es mi máximo descubrimiento de casada: los maridos ensucian mucha ropa, jaja). Tengo un montón de trabajo en la Agencia Fantasma, estoy preparando dos reportes que tengo que entregar esta semana (uno más interesante que el otro, pero no les voy a decir cuál es cuál). También estamos tratando de echar a andar un proyecto más, aunque el que anda mucho más en eso es R (yo nomás lo miro y lo escucho y aporto una idea de vez en cuando). Esperamos que jale, ya ven que eso de inventar cosas andamos muy buenos, pero como lo de la ejecución requiere tiempo, siempre es ahí donde nos atoramos.

La nota divertida la puso, para variar, la maestría. Resulta que ya me asignaron proyecto de primer parcial en mi materia favorita: construir un personaje en materiales textiles o con textura, y crear un pequeño cortometraje con él (again, sin usar palabras). Yo, por supuesto, fascinada con la idea: "Voy a hacer un títere" me digo; en ese momento me cae el veinte de que la ex de R, justo antes de que terminaran, decidió dejar atrás su profesión para dedicarse... ¡a titiritera! Se podrán imaginar mis carcajadas. Nadie en el salón entendía qué pedo conmigo, pero a mí me parecía comiquísimo. Total, que ya le advertí a R que en este mes, en cuanto termine con la chamba, me voy a poner a hacer títeres, así que mejor que se vaya preparando psicológicamente... Ah, qué risa.

La familia ya va bajándole al azote. Espero que en un par de meses ya pueda yo decir "ya están de pelos", pero supongo que eso de la hija arrejuntada casi por sorpresa no es nada fácil para una familia bien del extraño mundo conocido como Satelandia (ja). Hoy, por lo pronto, fuimos a cenar los dos con mi apá y con mi carnal, y todo estuvo bien, bastante divertido, de hecho. Mi hermano es un botarate muy chistoso, y hoy de plano me encantó verlo en estado de "le voy a llevar bisquets" y "ya vámonos que quedé de estar temprano en su casa". Uiuiuiuiuuuuuiiiiuuuuu...

Extraño escribir opiniones, inquietudes o temas trascendentes. Últimamente mi vida cotidiana le quita energía a ese asunto de cavilar con llamas incluidas. La gran ventaja es que ahora sí, ya tengo tiempo de leer, y lo estoy retomando con gran energía. En lo que va del mes, he empezado 4 libros en absoluto desorden:

  • El amor en los tiempos del cólera, que me leí completo, por fin, en Guadalajara (de eso sí me dio tiempo)
  • La dimensión oculta, de Edward T. Hall (que está buenísimo en el asunto de teoría del comportamiento... hasta miedito da, jeje)
  • Ícaro, de Sergio Pitol (es una antología, y trae textos que ya han salido en otros lados... pero igual es una joya y no estuvo nada caro)
  • De eso se trata, de Juan Villoro (son ensayos literarios... A Juan hay que leerlo, no hay de otra. Es como tener un amigo que no te conoce pero te platica como si te conociera. Lo amo, soy su fan y ya me inscribí al círculo de lectura de "Dios es redondo" nomás por disfrutar de otros fanáticos del fucho y/o de Villoro)


  • En fin. Hasta ahí mi vida. Lo demás es silencio...

    22.9.08

    Me voy de viaje...

    ... les encargo el changarro (y al chaparro, ja). No le abran a nadie. Si pasa algo digno de mención en Guardalajarra, les aviso, aunque dudo que con el horario maravilloso tengamos algo que contar que no sea estrictamente laboral...

    Además, estoy preparando mi tarea de la maestría: una exposición, sin palabras, sobre mi concepto de belleza. ¿Dónde dejé mis pinturas de payaso?

    Ah... y avanzar con la tesis... ¡Qué mello!

    18.9.08

    Todo cambia

    Siento como si tuviera meses sin actualizar. La verdad es que no hace ni un mes, pero han pasado muchas cosas en el intermedio... como ya les conté, R. y yo estamos en la aventura de vivir juntos y no sacarnos los ojos en el intento; los gatos andan más o menos en lo mismo y la mudanza, definitivamente, ha podido más que nuestros esfuerzos (ja). Bueno, en ese sentido R. va mejor que yo: ya se construyó un librerito de pared a pared, ya lo retacamos de libros, ya hizo razzia de aquellos que podían conseguir un nuevo hogar... Yo todavía tengo mi despacho vuelto bodega, lleno de cajas y bolsas de triques que más bien hay que procurar dejar cerradas y enviarlas directo a algún otro lado. Miedo.

    Además, seamos realistas: mis familiares no están muy contentos con mi decisión, así que ha sido cosa de mediar un poco, alejarse otro poco, agarrar el genstein (genial invento de aquellos ayeres, el descubrimiento del "gen judío" que nos debería de valer el Nobel, jajajaja) y por lo tanto ahogarme en mis culpas y decir "debería..." y luego recordarme que "debería" ni madres... Que ya habíamos hablado de ese "los quiero mucho, pero mi vida es mi vida" y que eso es cierto, que yo soy yo. Diría mi terapeuta (ya sueno como mi exjefa, ja) "Tu eres tu propio anhelo, el de nadie más". Y pues sí.

    La verdad es que la cosa va bien en el asunto nueva casa, nueva pareja y 2 gatos. La maestría vuelve a empezar el próximo sábado, así que ya se me acabaron los fines de semana de dormir. He prometido que estos dos últimos cuatrimestres tengo que llegar a clase de 7 de la mañana, así que tendré que hacer milagros para despertarme. De todos modos, si me organizo adecuadamente, seguro que podré con todo (ese es mi leit-motif eterno, jeje).

    El trabajo en marcha, aunque me deben todo el dinero del mundo en la Agencia Fantasma. El próximo martes vuelvo a salir de viaje por trabajo por primera vez en algo así como 2 años (el último fue éste). Aunque será sólo una noche fuera, de entrada por salida, me emociona la idea. Ya veremos si no me envían sin pagarme y sin viáticos, que eso sí sería terrible... ¡Ya, por piedad! ¡Alguien avísele al doctor que la gente no puede vivir diamorrr!

    Y ya. Al menos en lo privado.

    Del lado público (que desde que este blog inició ha sido dejado sistemáticamente afuera, porque ese es el sentido de este espacio). No puedo dejar de comentar la tristeza y la angustia que me produce todo el asunto de Morelia. No sólo porque una de mis mejores amigas sea de allá, sino por todo lo que implica para la gente común, para los "ciudadanos de a pie". Por el clima que genera.

    Hago eco de Lippmann: "Donde todos piensan lo mismo, ninguno está pensando mucho". Yo, por lo pronto, prefiero no pensar. Y no quiero entrar en discusiones de política, gracias. Sólo un minuto de silencio por lo que fue y ya no será.

    27.8.08

    Estamos a mitad de la mudanza...

    ... y mi jefa me llama para decirme que les urge el puto reporte que no me habían dicho para cuando querían. ¡Me cago en los bienes contingentes y en los necesarios!

    28.2.08

    And now, for something completly different...

    Cuando aparece la Agencia del Mal (así, con mayúscula las 2, nada más porque me gusta cómo se ve) siempre se me incrementan las ganas de bloggear, y por supuesto, también los temas: si algo he aprendido es que la incompetencia me saca la bitterberri que últimamente duerme el sueño de los justos...

    En fin, que han pasado de cosas un montón y yo trabajando. Y trabajando tanto que me quedo sin tiempo de bloggear, lo cual es malo. Gracias a Dios, existe la procrastinación (amo esa palabra y siempre temo escribirla mal) y entonces, en vez de ser una maquinita que despierta, escribe reporte, va, da clase, sale de clase, come, escribe reporte, va a hacer una entrevista, regresa a casa, escribe más reporte y duerme 4 horas, (and then all over again) más bien me he dado mis breaks para leer blogs, perder tiempo en el feisbuk y pensar tonterías (eso siempre).

    En resumen súper breve (creo que ese es mi género favorito de escritura: el "breve resumen"): Mi exjefe sigue siendo un quejica que no puede hacer nada para solucionar nada... Las nuevas organizadoras son harto eficientes y forman un paquete bien chistoso (imaginen a las hadas madrinas de La bella durmiente pero en versión mexicana clasemediera, ja)... la otra chava que está haciendo entrevistas es muy, muy agradable... me recomendó una tomadora de notas que muere de ganas de maquillarme y peinarme... y ahora la noticia de última plana en la Agencia del Mal es que "estoy de regreso".

    Total, que cuando la mujer que me daba toda la chamba cuando todavía trabajaba ahí me volvió a llamar y me dijo que si estaba disponible para ofrecerme como entrevistadora para un proyecto con Cliente Despampanante... Le dije que no. Lo que ella no sabe es que ahora en diciembre hice un proyecto para él en la Agencia Fantasma, así que el lazo con el que me querían amarrar ("ya sabes que los proyectos grandes los hace con nosotros") no funciona.

    He entrevistado gente muy chistosa para este proyecto, en especial dos chavas turbocargadas, muy divertidas, muy listas y fanáticas de cosas padres. ¿Es muy weirdo pensar que podría añadirlas a mis contactos? No contesten.

    A dar clases he faltado en cantidades muy poco razonables, pero no creo que mis alumnos me hayan extrañado mucho... No me gusta dar clases de Estadística, no me gusta, no me gusta, no me gusta. Además, en la maestría mee reportaron por mal comportamiento (¡En maestría! Me sentí como en la secundaria... hasta le avisé a mi papá que si le llamaban para acusarme era por haberle dicho al profesor que si podíamos proseguir la clase después de 30 minutos de divagaciones) y no he hecho tareas. Ah, y ya aprendí a usar Illustrator. Nada demasiado master, pero ya puedo afirmar que "la curva Bezier es mi amiga" (ja).

    Voy atrasadísima con los reportes que tengo que hacer. Espero terminar 2 hoy, que sería mañana en horario Singapur (y luego me preguntan por qué se me complica la existencia... si vivo con exigencias de 14 horas de adelanto y un contacto que no sabe cuándo están ocurriendo las cosas) y ya después pelearme con la que hice ayer. Son 20 páginas con arial de 11 de cada reporte... ¡saquen sus cuentas!

    Regreso cuando termine. Mientras, cuiden el changarro y no le fíen a nadie.

    19.2.08

    Por qué no regresar tras un divorcio

    Cheryl tenía razón: las relaciones laborales son como las amorosas. Yo, por ejemplo, duré 3 meses con uno con el que no sabía bien a bien por qué quería, hasta que me di cuenta de que era por probar. De ahí, pasé a la relación con el clásico adorado, al que ves para arriba y le permites todo... hasta que te cansa ser su jerga y lo mandas mucho a la chingada. Y después me casé con uno en el mejor plan de "un clavo saca a otro clavo", pero lo que empezó siendo una relación de conveniencia (él ponía la lana, yo mantenía la casa funcionando; él pagaba mis viajes, yo corría de un lado a otro salvando sus pendejadas) terminó por volverse un divorcio necesario "justo al año de casados" (literal). Aunque al divorciarnos me dijo "pero claro que seremos amigos y seguiremos en contacto y te daré la mitad de los bienes", yo ya sabía que no tardaría nada en darme una patada, cortesía de un change of mind.

    En fin, que después de eso yo juré: "no me vuelvo a enamorar", y me dediqué a andar en plan semiformal con uno que me da mucho amor y muchas risas (pero poco$ compromi$o$). A los 6 meses de que nos divorciamos, mi exmarido reclamó que como yo tenía mi "cariñito" y que como no le podía dedicar el tiempo que él quería, cuando él quería, pues que cuícuiri. Y me retiró la palabra y el saludo y hasta tachoneó mi nombre de su agenda. Y yo no me agüité, porque resultó que al mes, el frenesí de galanes empezó a rondar. Sin prisa pero sin pausa (como ya deben de saber quienes me han leído) dejé al pretendiente milloneta y al weirdo, y me quedé con el que modestamente me prometió cosas que sonaban reales. Entre ellas, nunca me exigió que dejara al "cariñito", sino que conviven bien y hasta se platican de vez en cuando.

    Así el mundo. Resulta que ahora, un año después de que mi exmarido me retiró el saludo, una de nuestras amigas (más de él que mía, es más, casi la hija que vive con él desde el divorcio) organiza "una reunioncita". Una reunioncita tentadora, cabe decir: "ven, te voy a prestar unos libros y a contarte unos chismes y a enseñarte los secretos de la familia". Pues resulta que acepté... Y hagan de cuenta que rompí la primera regla del divorciado: si te separaste de alguien, por algo fue.

    Mi "reunioncita" salió cita amorosa, con abrazo empalaguiento y sudado de mi ex, que para colmo, me hizo cancelar citas previas con mi cariñito, me hizo perder el tiempo y se dedicó a quejarse y hablar mal de las visitas: un absoluto recordatorio de por qué le cerré la puerta en las narices la última vez que me ofreció viaje todo pagado de tres semanas por el sureste... Me lo merezco, me lo merezco, me lo merezco. Más vale que ahora el cabrón pague la pensión alimenticia y la terapia que necesitaré por andarles aceptando el proyecto...

    Lo que sí es cierto es que, después de ver a mi exmarido y condenarme (por pendeja) a una semanita a su ritmo, valoro mucho más a mi actual relación: la Agencia Fantasma rules...

    17.1.08

    Raconteur

    Ahora sí. Al menos, el recuento.

    Durante la cena de Navidad, mi tío el de las fiestas de disfraces alocadas hizo como de terapeuta de grupo (finalmente a eso se dedicó durante un tiempo, y en realidad lo hace muy bien) y decidió sentarse con mis primos y conmigo, para después hacernos preguntas sobre nuestras visiones de vida y demás; una cosa sabrosa, pues. También nos hizo la siempre gustada pregunta "¿Qué fue lo mejor y lo peor del año que está por terminar?". Hubo respuestas de todo tipo, desde mis primos los más chavitos que han tenido un año difícil, hasta mi primhermana roomie, la optimista, que en realidad sólo halló 'buenos'.

    Para mí, como para buen adulto, la respuesta se complicó. No hubo 'buenos' separados de 'malos' con bendita obviedad:

    1. Me corrieron (así, gacho, aunque no tan gacho como ya verán) de mi anterior departamento. Eso originó que encontrara yo un departamento no tan grande, pero en mejor estado, más cerca de la universidad y sin alfombra por todos lados, con gas estacionario de ese de medidores individuales (¿alguien recuerda mis semanas de baño con agua fría porque el gas no pasaba?)

    2. Cuando se originó la mudanza, mi tía decidió que a este lugar tan chiquito ella no se venía y me dejó sola por primera vez en 2 años. A raíz de eso, mi primhermana se volvió mi vecina de habitación, yo hice por primera vez un contrato de arrendamiento a mi nombre y tuve que asumir que ahora el 'adulto responsable' soy yo. Además, me ahorré la lanzada que le dieron por no salirse a tiempo del anterior depto (yep, lanzaron sus cosas... un mes después de que yo me salí).

    3. Además, ahora tengo un menaje de casa completito que es mío y a mi gusto: comedor, sala, libreros, una estufita, alacenas que sólo tienen mis trastes y mi despensa. Mi espacio (compartido).

    4. Duré 6 meses sobreviviendo con sueldo de profesora principiante, porque en mi anterior centro de trabajo decidieron no volverme a hablar. Gracias a esa decisión, aprendí a vivir con gastos recortados, a administrar mejor mis tarjetas de crédito, conseguí dos ofertas de trabajo muy buenas, desmitifiqué a LA AGENCIA y ahora tengo un trabajo estable como freelance para la Agencia fantasma, en donde estoy trabajando muy a gusto, gracias.

    5. Además, comprendí que dar clases es mi prioridad, antes que enriquecerme enormemente trabajando para otra agencia, o que ganar fama, fortuna y prestigio.

    6. Encontré a R (o R me encontró a mí). Eso me causa una felicidad grande, y también derrames biliares, contentos súbitos, enojos megatónicos, ternurita, tedio, emoción y todas esas cosas que pueda generar ese asunto de empezar a compartir el espacio con alguien, y con miras a hacerlo durante al menos 10 años (con refrendos sucesivos abiertos). Emparejarme ha sido fuente de estrés, alegría, desesperación y angustia y emoción y paz y todo. Es muy raro y al mismo tiempo muy agradable.

    7. R trajo aparejado un universo de gente nueva, diferente, maravillosa (casi todos, jaja). De ahí están saliendo nuevos amigos que al parecer estarán aquí longtemps (al menos una de ellos ya es bien importante en este relajo que tengo de existencia). Lo que se siente cabrón es descubrir que tengo más en común con los amigos que empiezo a conocer, que con aquellos a quienes conocí hace 11 años y con los que de pronto ya tengo tan poco en común... Con sus honrosas excepciones, me llegó la fecha de saber que la gente cambia y el tipo de cariño que le tienes también.

    8. Empecé la maestría en Diseño Creativo Digital, por fin. El lado digital me tiene medio sin cuidado, pero el lado de diseño... uf. Espero terminar el próximo año y por fin poder decir que soy MDC en vez de decir que soy LAE. Eso (que es bueno) hizo que el fin del año pasado fuera más estresante que de costumbre, con maestría los sábados y clases y agencia y R entre semana (y R también los fines de semana).

    9. Ah, y esas ocupaciones (agencia, R, depto, universidad, maestría) son muy satisfactorias. Pero me quitan tiempo para ver a la gente que quiero. Mi familia ya lo resintió mucho (y yo resiento ese resentimiento y me he vuelto mucho más loner) y yo extraño mucho a mis amigas que hasta hace un año veía con una regularidad brutal de al menos una vez a la semana (o que comíamos diario juntas, por ejemplo). Entonces, siento que he crecido pero también que quiero acercarme de nuevo a mis amigas y que es mi obligación hacerme un espacio para ellas.

    10. Bueno de a madres: gracias a R y sus amistades raras, nos cayó un proyecto... en pleno fin de año. Escribimos un librito a 2 manos (3 si contamos que M nos ayudó en nuestra hora de necesidad, con todo y que también andaba como lurias), sobre una de nuestras pasiones en la vida (comer) y fuimos muy felices. El único inconveniente fue el tiraje reducidísimo y que no 'circulará', sino que la asociación que lo pidió lo regalará a sus agremiados... así que sólo tenemos 2 ejemplares. No llegué a los 30 sin escribir mi primer libro... Y con R... Ahora sólo nos falta plantar el árbol... El hijo puede esperar, bien, gracias ;).

    En fin, que ese es un buen recuento del narrador (raconteur) y un buen resumen de mi 2007. El 2008 pinta bien, o al menos eso espero. Sé que traerá sorpresas y maravillas y dolores y quebraderos de cabeza y emociones. Así es la vida, o al menos la mía, y me encanta.

    Todavía faltan más aventuras, pero esas después. Ahora debo ir a la regadera, al banco, al mercadito y a la Agencia fantasma, en ese orden...

    25.11.07

    Otra pregunta inútil

    ¿Alguien sabe cómo se hace para escribir 25 textos en 4 días y al mismo tiempo ir a un concierto y estudiar la maestría y tener dos comidas y dormir aunque sea un poco?

    25.5.07

    De la mala publicidad

    Pues yo me acuerdo que cuando todavía estaba en la Agencia Inamovible, durante una junta con todos los "colegas moderadores", empezamos a discutir qué publicidad era "buena" y "mala". Yo lo afirmo con saludables dosis de sarcasmo, porque finalmente creo también que "en gustos se rompen caras" y es difícil afirmar categóricamente que algo es "bueno" o "malo" dentro del medio, más bien considero que existen cosas que funcionan y se comunican mejor con los posibles consumidores, y cosas que van para un público distinto y funcionan de forma menos efectiva. Para hacer más claro mi punto, tres ejemplos:

    1. La-la-la-lata: Una campaña multipremiada, de altísima recordación (salió hace años y sigue siendo un referente en el mundo de la publicidad). Si alguien no la recuerda, cantaban "la-la-la-lata" durante el comercial, en el que un enano vestido de marinerito bailaba, y cerraban con la frase "Para la lata más conocida de México, cualquier publicidad es buena". Sí, Jumex. Mhmmmm... Pues a mí me divertía el numerito, muy kitsch y creativo y todo, pero en realidad al público tradicional de Jumex (amas de casa) el anuncio entre que las sacó de onda y les resultó grotesco. Pero no nada más a las amas de casa, en realidad como que mucha gente "no entendió el chiste" y aunque se acuerdan de la campaña, cada que alguien la menciona ponen cara de "guac". Y sin embargo, como ya dije, multipremiado, y suficiente como para construir una reputación en el medio. Moraleja: lo que funciona con creativos puede no funcionar con públicos. Jaja.

    2. Internet para pubertos: En un anuncio de Infinitum, sacan a una madre mexicana recogiendo la recámara de su hijo, un adolescente harto típico. Mientras ella le dice las usuales "recoge tu cuarto, nunca sales, te la pasas pegado a la computadora, bájale a la música", él traba conversación con el público, a partir de la premisa "mi jefa no entiende nada". Una escena típica de adolescente, pero en vez de que lo piense, nos lo dice. Profesores de la universidad en donde doy clases y moderadores por igual detestaron el anuncio. En defensa del mismo, diré que todos ellos son (o tienen edad para ser) padres de familia. Como yo no, me parece un comercial irreverente pero entretenido, que le habla a los pubertos en su nivel y le dice a los papás que necesitan comprender el uso de internet de sus hijos para no estar fuera de onda (expresión tan retro que la saqué de un museo). Claro que si en los adultos causó esas reacciones de rechazo, quiere decir que el mensaje no estuvo bien planteado de entrada... porque finalmente los "paganos" (papás) tienen más o menos la edad de los censores que me conseguí. Claro que, al igual que todos los censores, estos trabajan a través de la premisa "a mí no me afecta, pero seguro que hay a quien sí". Moraleja: tomarse toda afirmación Cum grano salis... con un poquito de incredulidad.

    3. Todo el rollo: Este post en realidad se originó por la campaña de la que quiero hablar ahorita: el papel higiénico que "entiende todo el rollo", con ese asunbto burlón de "Hombres: cuando vean el cartón café, es hora de cambiar el papel higiénico". Recuerdo a LA Moderadora (hasta escribe su opinión en revistas y casi nunca estoy de acuerdo, y miren que me cae bien la mujer) mesándose los cabellos y diciendo "¿¡Pero en qué estaban pensando!?" Chale, me da pena admitir que estaban pensando en gente como yo. A mí esa campaña me hizo cambiar de marca, nada más porque me resultó simpático el enfoque. Sí, yo soy de las que se quejan porque los hombres no entienden que el papel de baño no nace por generación espontanea, hay que cambiarlo. Sí, yo soy sarcástica al respecto de la poca duración del rollo en cuanto entra una presencia masculina a escena en mi baño. Me da igual lo pachoncito y resistente, ya estoy en la categoría de compra que superó a Suavel y Delsey... Así que mi decisión estaba entre Regio (que ahora decidió que el papel higiénico es cosa de alta tecnología y a mí me parece una reverenda mamada), Pétalo (equis entre los equis, con un perrito muy chistoso que a mi no me hace ni cosquillas), Charmin (y sus osos cursis y sus aromas más cursis y sus corazoncitos aún más cursis, guac) y Angel Soft (que tiene un punto de vista sarcástico, joven y entretenido sobre el papel de baño, y que no saca ni ositos ni perritos ni niñitos en el anuncio). Sobra decir por qué me hizo click. Entré a su página de internet y sí, le hablan a mi estilo de vida y a mis inquietudes (no de la mejor manera, todavía no está tan logrado... pero es un intento). ¡No sólo las mamitas abnegadas y eficientes usan papel de baño! Moraleja: Todo el mercado en realidad no es todo el mercado.

    Ah, y ya se me había olvidado: publicidad mala, sólo la del doctor Simi, y con todo y todo bien que jala gente. Así que ya ven.

    Y eso de escribir sobre publicidad me gusta... creo que empezaré a hacerlo más seguido, así que resignación, mis animados lectores.

    14.5.07

    Actualizacion urgente (jaja)

    Pues después de dos entrevistas más, en una empresa diferente, empecé a trabajar. O algo así, que tampoco es como para que se agote uno. Me dieron un proyecto por el que todavía no sé cuanto me van a pagar, y le dediqué a eso mis tripas demanera singular y sensata (o sea que no parecía yo).

    Ya también tuve tiempo de pelearme y encontentarme con R, que ahora se desdobla en dos personajes: el adorable R. Jekyll y el absurdo R Hyde. Tuve que tratar como un mes con ese segundo individuo, que no me simpatiza en lo más mínimo, pero al que aguanto porque de vez en vez todavía se aparece el señor Jekyll. Y el Jekyll es chidísimo, como ahora que me llamó por teléfono para decirme que se había llevado mi paste de salchicha con queso y catsup y mostaza y jamón y que en cuanto se dio cuenta me llamó para disculparse y avisarme que lo estaba volviendo a guardar en su bolsa. O ayer, que como regresé de haberme hospedado en un hotel pinchísimo y no me quise bañar, me apodó "mi liendrecita" durante toda la mañana...

    El siguiente post, por supuesto, tendrá que ver con el mini documental del hotel pinchérrimo en el que me hospedé por ir a la boda de una de mis detestadas parientas provincianas... Ya decía yo que no resultaría nada bueno de ir a Pachuca con toda la familia...

    (bah, exagero pero tiene gracia)

    10.4.07

    La vida en el interviu

    No tiene nada que ver con la afamada revista de chismes española, más bien es con mi bonito afán de ir a entrevistas de trabajo. Resulta que cuando eres físico nuclear, neurofisiólogo o investigador de mercados, perteneces a una selecta cofradía que trabaja en “la industria”. Sí, ese término que se usa para definir un mercado de trabajo tan cerrado, pero tan cerrado, que el día que quedes mal con 3 empresas ya te quedaste sin poder participar del juego.

    Bueno, que estábamos con que mi participación en “la industria” del market research (oh, qué fashion se oye) se había limitado a trabajar en una consultora que ha ido adquiriendo nombre a fuerza de “push” en el mercado (y de donde me salí antes de que nadie diera dos pesos por ellos) y en una de las empresas más grandes de MR en el mundo (aunque el área de cualitativo en México, podrán adivinar, deja algo que desear). Cuando cerré la puerta, apagué la luz y me lancé al ancho mundo del freelance y la docencia, supuse que no habría más trabajo de oficina para mí. Ja. De pronto empezaron a aparecer las ofertas de trabajo, todas para subir de nivel de responsabilidad… Dije que no dos veces, con mi cara más mona de “soy libre y no me venderé”. Ja de nuevo.

    Empresa 1

    Entrevista 1. Una excompañera de trabajo llama a mi celular y empieza a contarme los pormenores de su nueva vida, que incluye ser headhunter para diferentes empresas “de la industria”. ¿Me interesaría una entrevista con ella? Voy a un café de cadena, compro un jugo y 15 minutos después ella ya está diagnosticando mi capacidad como posible vendedora (en realidad les dicen “consultores”) para alguna agencia que hace algo así como lo que yo siempre he querido hacer. Si sales bien en tu evaluación y les gustas, te hablan.

    Entrevista 2. Posiblejefe me recibe en su oficina. Ahora ya sé que no estamos hablando de cualquier empresa, sino de LA Empresa. Sí, en toda “la industria” existe una LA empresa, y me habían llamado precisamente de ahí. Sopas. Para colmo, Posiblejefe es un tipo agradable, inteligente, conversador. Tenemos obsesiones comunes, y así una entrevista rutinaria de 30 minutos se transforma en hora y media. Voy a hablar con mi jefe y te aviso, dice Posiblejefe al despedirme. Yo salgo con la sensación de que algo inminente cuelga sobre mi cabeza.

    Entrevista 3. Pues no fue con su jefe, sino con Miranda Priestley. Siendo justa, la mujer fuerte de “la industria” es mucho más agradable de lo que su fama me habría dejado creer. Lo curioso es que me pregunta generalidades, divaga y me trata de enamorar de LA empresa. Salgo sin saber bien a bien dónde estoy parada o que parte del proceso de reclutamiento me incluía con mi mejor cara de Anne Hathaway frente a la mujer a la que más temía después de mi exjefa… Sí, me cayó bien. No, no usa Prada. Más bien feng shui. Creo que me comporté con soltura. Salgo de la entrevista, pregunto por Posiblejefe, no está. Toda la gente es sonriente. Tal vez el feng shui funciona.

    Entrevista 4. Posiblejefe me cita y no llega, pero me deja un caso práctico a escoger. Por primera vez en el proceso me encuentro haciendo un examen de aptitudes reales. Me pongo tan nerviosa que no logro dar pie con bola y tardo 3 horas en elaborar una propuesta de hora y media. Además, mi sugerencia es perfectamente desaforada (la respuesta correcta resulta ser un método que sugerí en mi peor fracaso frente a cliente en la anterior empresa, cuando Cliente Siniestro casi me hace llorar frente a un consultor y un moderador). Descubro que normalmente la posible área se toma 15 minutos para comer. Se siente bien estar en una oficina. Posiblejefe me mira con algo de decepción, pero supongo que no con la suficiente. “Me interesa más la actitud que la aptitud, lo demás puedes aprenderlo”. Ahora no sólo me siento estresada, literalmente me aterroriza. “No voy a poder con el paquete…” Posiblejefe me consigue una entrevista con Jefesiguiente para el día siguiente. Después de 4 entrevistas, no hay una propuesta económica que me permita desmayarme o carcajearme. Mal.

    Entrevista 5. Jefesiguiente es un tipo que impone. Juvenil, pero no demasiado, de colecciones “informales” pero perfectamente ordenadas a la vista y arte contemporáneo en la oficina (“ese cuadro cuesta más que mi sueldo de los próximos 5 años como profesor” pienso mientras espero). Una estudiadísima barbita de 3 días… La entrevista que se suponía filtro resulta ser simplemente un trámite, con un Jefesiguiente que me hace preguntas básicas, nada que le permita darse cuenta de mi inexperiencia o mi incapacidad para trabajar bajo presión. Él sólo lee a la overachiever que siempre he sido… y da por hecho que el 2 de mayo estaré trabajando para ellos. Eso sí, sin oferta económica alguna. Esa me la darán hasta la entrevista 6, que me han cancelado ya dos veces... Cuando se enteren que no voy a aceptar, les dará chorro.

    7.3.07

    In-docencias.

    Ah, la feliz vida de un profesor universitario.

    Desde que tenía algo así como 4 o 5 años supe que yo quería dar clases en una universidad. Le echaré la culpa a mi señorpadre.net, que me llevaba irresponsablemente a dar la lata mientras él impartía cátedra en una universidad harto patito (en la que años después yo dejaría una carrera a medio estudiar). Recuerdo la felicidad que me causaba hacer dibujos en un pizarrón mientras que él intentaba atraer la atención de sus alumnos. Recuerdo también la emoción que sentía al ver la interacción que tenía con los estudiantes, algo que extrañé durante la mitad de mi vida estudiantil (en la primaria siempre deseé que me trataran como un adulto miniatura, ja).

    Durante años largos pospuse el sueño. Primero, porque no me sentía suficientemente preparada. Después, porque empeñé mi vida a corto plazo con la jefa que vino del infierno (ah, sí, Pili y su revista que amé y ahora ya no sé si me gusta o me disgusta y su agencia de locos) y después porque me chuté un año deprimida, trabajando en la otra agencia, tratando de definir qué quería de mi vida.

    Bueno, cuando me decidí por fin, desembarqué en la docencia y le he invertido bastante energía. Vamos, que algo por lo que me paro a las 6 de la mañana más vale que me guste o medio me satisfaga... O al menos eso es lo que he creído en los últimos meses.

    Llevo jugando al profesor universitario desde noviembre del año pasado, con resultados medianitos. Algunos alumnos me detestan, otros me quieren bien, uno que otro sospecha que soy un fraude (algo de razón tiene, que ni qué... es lo que pasa cuando tomas una materia a la mitad) y la mayoría son tan indiferentes a mí commo yo a ellos. En suma, que soy una profesora promedio, trabajando en una universidad promedio.

    Ah, pero cuando se me juntan los factores... En realidad estoy bien consciente de que tengo pocos alumnos que valgan la pena el esfuerzo. Por ejemplo, las clases de mercadotecnia estratégica las preparo por un solo alumno entre los 12 que tengo. En Comportamiento del consumidor, preferiría hablar de libros con mi única alumna que perder el tiempo tratando de interesar en la materia al bloque de piedras que la rodea. En lo que se refiere a semiótica, tengo un grupo bueno a secas (aunque debo confesar que son de sangre bien ligera, así que los quiero en lo personal) y un grupo terriblemente mediocre, en donde mis dos alumnos brillantes literalmente destellan. En semiótica de la publicidad, cuatro alumnos que a veces son cinco, tienen un carisma terrible pero son incapaces de demostrar interés por nada. Proceso administrativo es mi cruz, la materia que nunca llevé en la carrera y que ahora imparto a 15 alumnos a los que les interesa tanto como a mí.

    Ayer fue el día que vino del infierno. Último día con el collarín. Martes, proverbialmente pesado porque empieza a las 7 de la mañana y termina a las 10 de la noche. El grupo mediocre de semiótica. Y yo encargándoles escribir un ensayo después de leer un libro. Por supuesto, no leyeron, y al menos dos de los trabajos bajaron directamente de internet... Y eso no fue lo peor: el grupo al que ya había pescado en la trampa (los imbéciles iban platicándolo en la escalera, justo frente a mí, el día anterior) se puso terriblemente insolente, se pelearon a gritos conmigo... y luego fueron a hablar con la directora, fingiendo preocupación por su calificación (que, strictu sensu, le correspondería a la investigadora Gilda Flores Rosales). Acto seguido, llamada de la dirección para hablar conmigo: por favor, sé razonable, permíteles arreglar el asunto.

    ¿Cómo le explico a la directora que no pretendo permitir que otra pandilla de mediocres salgan de mi materia sin saber un pito? Pues de ninguna manera. Sonrío, aguanto vara y le digo que si los muchachos me buscan, les propondré una solución. En la noche, le platico a R mi deprimente caso, y me regaña por creer que mis alumnos son personas... Algo de razón tiene. Sin embargo, me puso enormemente triste pensar en ser una de esas "maquinitas de memorizar" en las que me propone transformarme. No quiero que mis alumnos salgan de mi materia absolutamente carentes de sentido crítico. No quiero que los que tienen posibilidades de abrir sus horizontes queden limitados por estudiar entre imbéciles.

    La sola perspectiva de llegar hoy a recibir trabajos mediocres me descorazonaba. Gracias, Dios, por poner al grupo bueno después del grupo pinche. Éstos prefirieron que invirtiéramos la hora en dar una revisión previa a sus trabajos. Hubo algunos que tenían material chido. Ya recuperé la fe en la labor docente, en las posibilidades de impartir una materia en forma tal que generen ideas propias. Ahora sólo me falta ir con la directora teniendo las pruebas del plagio absoluto en la mano: "lo siento, yo no puedo dejar pasar un fraude académico de este tamaño en mi materia".

    Tengo que calificar un chorro. Tengo que leer los otros "ensayos" para ver qué tan inútiles están el resto de los alumnos. Y tengo que recuperarme, ¿dónde se ha visto que los profesores se conflictúen por descubrir que sus alumnos son unos absolutos patanes y unos perfectos imbéciles? ¡Vaya labor titánica que tengo pendiente!