11.7.07

¿Qué diosa soy?

¡Eres Psyche!

En la eterna búsqueda de proposito y autoconocimiento.
Eres curioso, creativo y con capacidad de maravillarte.
Totalmente empático, pescas el humor de los demás con gran facilidad.
¡Sólo asegúrate de estar igualmente consciente de ti mismo!


No cabe duda: el tiempo libre es una cosa maravillosa.

6.7.07

Últimas noticias...



Inicié este post con la finalidad de poner una foto de mis dos pacíficos gatos durmiendo uno junto al otro sobre mis piernas, cuando me cayó la noticia. Ya es oficial: debo de mudarme. Ahora sí, sin plazos dilatorios, sin etcéteras. Resulta que en realidad ni departamento no es mio, sino que lo sub sub sub arriendo (o sea que yo lo rento de mi tía, mi tía lo renta del Tranzas y el tranzas lo renta de sus propietarios). Bueno, resulta que los propietarios quieren sacar al Tranzas, y de pasada pues nosotros tendremos que salir de aquí.

La gran ventaja es que conseguí casi un año entre la primera amenaza y la segunda (sí, adivinaron, deberé de mudarme en diciembre o antes) y que ahora ya no estoy tan asustada. La desventaja es que ya vi que mi nivel de ingresos alcanza justo para mantener una renta tan baja como la que pago ahora, no mucho más.

Las opciones, pues son:

a. Seguirme mudando con mi tía, buscar un depto en el que podamos meter casa y despacho en uno, por la misma zona y que salga más o menos en lo que pagamos ahorita (la verdad, la veo factible... pero si me mudo se me antojaría que el depto fuera todo mío...)

b. Mudarme por mi cuenta a un depto más chiquito y barato (me encantaría, pero con mi nivel de ingresos sólo creo poder pagar un pulguero a mitad de una colonia fea fea)

c. Hacer lo que sospecho desde siempre como mi ruta desesperada: seguir como si nada, y en noviembre agarrar mis libros, mis gatos y mi ropa... y regresarme a casa de mis papás (la opción abiertamente pinche, caray)

En fin. Si tuviera lectores, pediría sugerencias. Como no tengo, me las tendré que apañar en la vida real, Chin.


(y como cabe suponer, de todos modos puse la foto de mis gatos, nomás porque me dio la gana)

De la caza

Ay. He de admitir —por molesto que me resulte y por mucho que me haya burlado della mater mea por su adicción al BB— que sí, yo fui fan de Caza de letras. Ahí me tenían, diario, leyendo los ejercicios planteados. A veces me daba por querer iniciarlos, pero estoy bien consciente de que un taller no es sólo para que hagas el ejercicio de escribir, sino también para ayudarte a mejorar mediante los comentarios rigurosos y etcétera. Condenada a escribir en soledad, preferí preparar mis clases (ja). Además, ya había renunciado a la escritura si no era como exorcismo y catarsis (o sea, pura basurita, como este blog).

Pues en suma, que fue entretenido ser público de un taller literario, sobre todo por el microcosmos que representa: hubo aspirantes a escritores de todos los tipos, colores y sabores, desde el estrictamente quejumbroso hasta la edulcorada y sobrecargada de lugares comunes; desde el irreverente disciplinado hasta la que tiene complejo de poeta maldito y sólo va al taller a demostrar su superioridad. El mundillo literario con todos sus personajes e intrigas, pues.

Cómodamente instalada en mi papel de lector, sólo lector, me dediqué a echarles ojo. Tardé semanas en seleccionar a alguien que me gustara tanto como para opinar en su blog, y he de decir que más bien me ganó el hígado (igual que siempre) y terminé haciendo mi primer comentario en un texto espeluznante, de una autora aún peor. Por supuesto, fue recibido a punta de mentadas, porque "quién soy yo para fijarme en esas cosas" (pequeños detalles como texto incoherente o ilegible, errores ortográficos y de sintaxis, etcétera). Admito culpablemente que respiré cuando la sacaron.

Pero decía que tardé en seleccionar a mi gallo; básicamente tiene que ver con el hecho de que esperaba ver el efecto que el taller tenía en el estilo y la prosa de los participantes. Fue entretenido darme cuenta de que ya había tomado una decisión al momento de terminar la lectura de un texto y sentir el "clic" en el cerebro que me produce un buen libro.

Había rumores que prefiguraban como ganador a alguien de la UNAM, radicado en el DF, seguramente estudiante de Letras. De hecho, muchos de los eliminados en el trayecto comentaban sobre esa posibilidad con una certeza absoluta; supongo que es más fácil lidiar con el rechazo cuando supones que no había forma alguna de que el proceso te favoreciera (si todo está arreglado, ¿para qué seguirme esforzando?).

Mi favorita era mujer, escribía raro pero bonito, tenía historias que avanzaban, universos dislocados. No sabía más de ella, ni me hacía falta. Al principio ni la notaba... pero poco después de la segunda expulsión era notoriamente distinta. ¿En qué? No puedo explicarlo. Es sólo la sensación de que las cosas, efectivamente, embonan. Ya no era un "texto de taller", era más bien un cuento, o más bien una sugerencia de ello, o... el asunto es que estaba mucho más cerca de algo terminado, publicable, un texto que ya maduró. Además, la mujer en cuestión agradecía los aplausos tanto como las críticas. A veces las atendía, a veces no: fue muy fiel a sus conceptos, a su propio estilo (ah, porque después de leerla me di cuenta de que tenía una voz propia). "Pase lo que pase, ya ganaste una lectora" creo que le escribí alguna vez.

Con la buena noticia de que en lo único que le atinaron los teóricos de la conspiración fue, al parecer, en la carrera. El recién anunciado ganador de Caza de letras es más bien ganadora, y era mi gallo... y justo hoy, que por fin dieron los nombres de todos los participantes, me entero con todavía más gusto que es veracruzana, y de la UV (alma mater de mi marido y de P, mi amiga la ensayista, y de muchos de los cuates con los que convivo a últimas fechas). O sea que sí, feliz por detectar a la escritora, y más feliz por saber que hay mucho material en una universidad (y una facultad) a la que le he cobrado afecto últimamente.

Y bueno, tal vez sí me de por escribir de nuevo. Tal vez no. Por lo pronto, dicen que el siguiente caza, que empieza en agosto, es de novela corta. No, ps' como recién estrenada lectora de novelas, me apunto a ser público de nuevo, a ver si está igual de entretenido... ¿Participar como escritora? Nel, gracias. No me da para tanto todavía; si no escribo ni cuentos, menos novela corta...

3.7.07

Okey.

Ya decidí que siempre sí quiero ser escritora, pero nomás de ensayos que no sean ensayos y de textos raritos y de artículos de revista. ¿Así está bien o me regreso?

(Me encanta no tener lectores. Deveras. Quisiera tener cuates, pero tampoco sabría que hacer con una vida virtual, ja)

20.6.07

Odio a los limpiaparabrisas

Dicen que a la gente se le conoce por lo que ama y lo que odia, así que váyanme conociendo. No creo que sea motivo de vergüenza afirmar que los limpiaparabrisas son una subespecie humana que no lamentaría ver extinta una mañana cualquiera (imagino salir a la calle, detenerme en el alto de Cuauhtémoc y eje 6 y descubrir que sólo queda el vendedor de periódicos, el de flores y la cuarteta de malabaristas de fuego). No los detesto tanto como para salir con mi propia escopeta a cazarlos, pero sí, me gustaría de pronto encontrarme con su ausencia en las esquinas.

Mi odio no es gratuito. Tengo una serie de experiencias con el gremio que van de lo ridículo a lo francamente espeluznante, cositas molestas que resultan aún peores que las trastadas de mis alumnos. Compartiré algunas sólo porque esa es la razón de ser de este blog (y porque, como bien se deja suponer, este post tenía como intención contar dichas historias y no hacer patente mi aversión de gratis).

1. Fin de la primera quincena en un nuevo trabajo. De jefa de redacción en una revista minúscula, me transformo en corrector de estilo en una revista mediana (y en la agencia del terror). Por supuesto, hube de vivir esa primera quincena con los restos de mi último cobro en la revistita (y un finiquito pequeñito también, cortesía de los tres meses que figuré en la empresa). Justo es afirmar que ese último día no tenía ni 50 centavos en la bolsa: vamos, que si no cobraba mi cheque no comía. En el largo trayecto de casa de mis padres a la oficina, un limpiaparabrisas más sucio que el asfalto en el que yo rodaba me ataca (sí, ese es el verbo). Pese a mis súplicas y mis gestos de rechazo, el sujeto sigue limpiando el vidrio. Yo, sin un peso, pongo cara de circunstancias cuando él termina y le hago señas: "no dinero". En respuesta, el sujeto —con indudable pinta de pordiosero— me escupe el parabrisas que recién limpió. Nunca me había sentido así de humillada.

2. Constantemente, en la esquina de Insurgentes y Yucatán, me ataca una horda de limpiaparabrisas. Estos sujetos trabajan hasta las 12 de la noche. Quieras o no, te limpian el vidrio, y no llegan de uno en uno sino de dos en dos o rodean el coche entre tres. Intenten ser una mujer sola de noche manejando rumbo a su casa. Por supuesto, soy cliente frecuente de los fulanos en cuestión (y los detesto).

3. La vida da vueltas y ahora me encuentro buscando una chamba nueva que me permita ganar más lana de la que me da el sueldo de maestra (o sea, algo que me permita un poco más que pagar la renta y mi tarjeta de crédito). En el camino a mi entrevista de trabajo, al esperar una vuelta en U sobre Barranca del Muerto, uno de estos fulanos lanza el chisguete hacia mi parabrisas. "Vale madre", pienso, mientras le insisto al tipo en que no, no quiero que limpie mi parabrisas, y no, tampoco voy a volver a pasar a la próxima, y no, no traigo dinero, así que ni pierda su tiempo. El fulano pasa de la simpatía a la súplica y de ahí al franco enojo. Me golpea el cofre y me grita: "¿pues entonces para qué sale a la calle de jodida?". "¡Pues para buscar trabajo, huevón!" le grito mientras me alejo.

¿Así, o más? Sí, se supone que existe una sección en el reglamento de tránsito (o en alguno de los códigos, o algo así) en el que se supone que puedes denunciar a estos cabrones para que los policías les pongan un alto... Siendo realista: ni tenía tiempo de poner la denuncia (en cada uno de los casos perder tiempo habría sido fatal) ni los polis habrían hecho otra cosa que sacarles un pedo y una mordida, y a la siguiente vez que quisiera yo pasar por esos cruces... bueno, mejor ni me lo imagino. En fin, que sobrevivo en la misma ciudad que ellos, pero si algún día los fotonizan, creo que aplaudiré. Intolerante, ¿y qué?